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Efecto de la suplementación con distintas fuentes de nitrógeno sobre la respuesta de terneros de recría, pastoreando verdeos o encerrados en corrales

Pereda, L.1, Colombatto, D.1,2, Elizalde, J. C.3 y Grigera Naón, J. J.1. 2008.

Revista Hereford, Bs. As., 74(646):86-92.

1- Depto. de Producción Animal, Facultad de Agronomía, UBA.

2- CONICET.

3- Fac. de Ciencias Agrarias, UNMdP.   Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla



Introducción

En los últimos años, la agricultura ha ido des­plazando a la ganadería en el oeste de la Pro­vincia de Buenos Aires. Esto se debe princi­palmente a dos motivos; primeramente, los precios agrícolas fueron aumentando mien­tras los ganaderos disminuían; y además los progresos tecnológicos agrícolas (siembra directa más biotecnología) superaron amplia­mente a los ganaderos, permitiendo obtener una mayor superficie de siembra y escala, aumentar los volúmenes de producción y por ende obtener mayores márgenes económi­cos, es decir que la fortaleza de la agricultura es que se ha simplificado.

Sin embargo existen varias razones para se­guir invernando en la región subhúmeda en suelos con potencial agrícola. Entre las razo­nes empresariales, hay que recordar que la producción diversificada estabiliza los resul­tados y disminuye los riesgos productivos y el riesgo del precio. Actualmente las pasturas están en fuerte disminución, ocupan un bajo porcentaje de la superficie rotable con el objetivo de potenciar el sistema agrícola.

Un sistema de producción debe incorporar actividades complementarias y no competitivas entre sí, buscando baja interferencia entre ellas. En este sentido, el pasto­reo de rastrojos, cortos períodos de barbechos y utiliza­ción de verdeos de invierno pueden deprimir los rendi­mientos de una buena agricultura, sobre todo en aque­llas zonas con más limitaciones. El establecimiento cuenta con datos donde el verdeo produce una disminución en el rendimiento de soja en un 14,7 % comparado con antecesor maíz (rendimiento promedio de soja de los últimos 4 años sobre maíz 3.417 kg/ha y sobre verdeo de invierno 2.917 kg/ha). Por lo tanto además de no interferir con la agricultura, hay que intensificar la gana­dería buscando el mayor beneficio global para la empre­sa. Para esto es muy importante utilizar eficientemente el pasto. Una manera de aprovechar el pasto es mante­niendo altas cargas durante el año, mediante el corral de terneros en otoño e invierno y buscando la manera de "articularlo" con el excedente de pasto en primavera.

Corrales de inicio o recría

En cuanto el objetivo de lograr el aumento del margen bruto de la ganadería se mencionó anteriormente que se debe intensificar la misma, para esto, es muy importante lograr una invernada corta (12 meses aproximadamente) y que la mayor producción de carne se obtenga en base a pasturas. El corral de terneros ha cobrado gran impor­tancia, dado que mediante el encierre se logra un mayor aprovechamiento del pasto y un aumento en la eficien­cia de conversión del alimento en carne (los terneros engordan a diario lo mismo que los novillos pero prácti­camente con la mitad del alimento). El corral ofrece la ventaja de poder recibir toda la hacienda de invernada en el mismo momento. Es un fusible del sistema, ya que permite aprovechar el mayor potencial productivo de esta categoría (alta eficiencia de conversión) en el momento del año (otoño) en que la diferencia de engorde del corral y el pasto es máxima, debido a las diferencias del valor nutritivo entre el suplemento y el pasto. Además este sistema de arranque a corral permite liberar el campo y diferir pasto hacia el invierno. Típicamente, los terneros salen del corral en junio, julio o agosto, dependiendo de su peso de entrada y fecha de ingreso.

Los terneros, tanto los producidos por la mis­ma firma como los de compra, que a fin de fe­brero pesan 180 kilos o más, siguen a pasto sin ningún tipo de suplementación cumpliendo con el objetivo de invernada corta ya que salen durante el verano u otoño siguientes, antes del segundo invierno. Es decir que los terneros se venden entre los 16 y 20 meses de edad con un peso promedio de 425 kilos. El ternero que no alcanza los 180 kg (pero sí un peso mayor a 140 kg), ingresa al corral de inicio con un obje­tivo de engorde máximo de 900 gramos/día para evitar que depositen una alta proporción de gra­sa, disminuyendo su potencial de acumular masa proteica que a su vez determina un menor tamaño estructural, y provoca que el animal gane menos peso cuando sale a pasto. Engor­dan a corral durante abril, mayo y junio y cuan­do alcanzan el umbral de peso de una curva teórica de invernada corta, en la que se igualan a los terneros cabezas, salen y se juntan a éstos para seguir engordando a pasto.

Lógicamente, una condición básica de este sis­tema para que los animales salgan del corral, es tener pasto suficiente en el campo. Este es el mayor problema, ya que tradicionalmente las pasturas no ofrecen alta receptividad en invier­no. Por lo tanto, es de interés evaluar nuevas opciones nutricionales para "articular" el corral de terneros con la producción de pasto en pri­mavera.

Objetivos

Este trabajo se llevó a cabo en el Establecimiento Nueva Castilla ubicado en el Partido de Tren­que Lauquen, Pcia. de Buenos Aires, y tuvo como objetivos:

a) buscar la mejor integración del corral de terneros con el excedente de pasto en primavera,

b) comparar los efectos del pellet de Girasol y la Urea como fuentes de nitrógeno sobre la performance productiva de los terne­ros a corral, y

c) determinar el costo de kilo de carne producido en cada sistema.

Tratamientos

Se plantearon 3 tratamientos: a corral usando pe­Ilet de girasol como fuente de nitrógeno (GIR), a corral usando urea (UREA) y pastoreo sobre ver­deo de invierno (Centeno, VERD) sin suplemen­tación. Las dietas a corral eran isonitrogenadas, estaban basadas en (base MS) 87 % de silaje, de 12 % de pellet de girasol y 1 % de núcleo mineral vitamínico con monensina para GIR, o 98 % de silaje de maíz, 1 % de urea y 1 % de núcleo para UREA.

La inclusión de urea como único concentrado proteico permite simplificar el sistema, a pesar que puede no ser una fuente de nitrógeno tan efectiva para los microorganismos como la que se degrada lentamente. Los tratamientos fueron en duplicado, contando con 20 animales biotipo Braford (20 % índico) en cada corral o lote de pas­toreo.

Mediciones

Se midió el consumo grupal de alimento median­te el método de la diferencia (ofrecido menos re­chazado). Debido a problemas de muestreo, en el caso del tratamiento en pastoreo el consumó se estimó en un 3 % del peso vivo promedio en ma­teria seca. La ganancia diaria de peso vivo (GDPV) se determinó pesando individualmente cada ani­mal (4 pesadas). Se calcularon el costo del kilo de carne producido (utilizando los costos de pro­ducción), según el valor del kilo producido (obte­nido según datos promedios del establecimiento durante ejercicio 04/05 al restarle al valor neto de venta del novillo (U$S/cab) el valor neto de compra del ternero (U$S/ cab) y luego dividirlo por los kilos producidos por cabeza) se obtuvie­ron los márgenes brutos. Además se realizó análisis según costo de oportunidad, que consistió en tomar los rindes promedios netos (Tn/ha) de las últimas cuatro campañas de maíz del establecimiento y multiplicarlo por su valor neto de venta (U$S/Tn). A este ingreso se le restaron los gastos de cosecha que necesitaría (U$S/ha) y se le sumó el costo de confección de silo. Este valor, expresado en U$S/ha, se dividió por la producción por hectárea de silo de maíz y se obtuvo el costo por kg de silo de maíz, que fue usado para calcular los costos de los tratamientos a corral. Para el tratamiento VERD se calculó el costo por Kg de MS sumando a los costos de implantación el costo por la pérdida de rendimiento promedio de soja (Tn/ha) en las últimas tres campañas multiplicado por su valor neto de venta,(U$S/Tn). Esta pér­dida de rendimiento se obtiene al comparar el rendimiento de soja cuando su antecesor es verdeo de invierno con maíz.

En cuanto a resultados económicos, el costo por kg de carne producido analizado como costo de pro­ducción fue de 0,27, 0,32 y 0,35 U$S/kg para VERD, UREA y GIR, respectivamente.

Cuando se analizaron según costo de oportunidad, los costos fueron 0,52, 0,50, y 0,51 U$S/kg para los tratamientos VERD, UREA y GIR, respectivamente.

 


Conclusiones

La GDPV (Ganancia Diaria de Peso Vivo) en el verdeo de invierno (Centeno) fue superior pero no significativa­mente a la GDPV obtenida en el tratamiento UREA, pero significativamente inferior a la GDPV obtenida en GIR.

El sistema que utilizó verdeo de invierno fue el que obtuvo el menor costo por kg producido cuando se realizó el análisis sobre los costos de producción, pero el mismo fue el de mayor costo por kg producido cuan­do el análisis se realizó sobre costos de oportunidad. Como puede observarse las tres opciones son válidas para "enlazar" el corral tradicional de terneros con el excedente de producción de pasto de primavera, y de­penderá de las condiciones de mercado y las variacio­nes en los precios de urea, de expeller de girasol, de soja, de maíz, de los gastos de implantación de maíz y verdeo, el valor del kg producido, etc., para elegir una u otra opción. El silo de maíz aparece como un gran "fusible" del sistema, que puede ser suministrado en distintas épocas del año, mientras que el verdeo de invierno sólo produce a fin de otoño y en invierno. Además, si no se realizan verdeos de invierno se baja la interferencia con la agricultura. Todo esto requiere de una gran planificación y contar con el respaldo eco­nómico para realizar una inmovilización de capital en forma de silo de maíz. Por otra parte, hay que tener en cuenta que a medida que nos desplazamos hacia una zona de mayores precipitaciones el verdeo de invier­no, en años normales no deprime el rendimiento de soja, permitiendo utilizar el excedente de agua anual entre dos cultivos agrícolas.


 

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