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Animales - Camélidos
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La potencialidad de la llama en Bolivia

Manfred Fernholz. 2006. Ganadería Camélida y Seguridad Alimentaria en Bolivia.



 El Desarrollo Rural y la Seguridad Alimentaria del Altiplano Boliviano pasan por la Ganadería Camélida. Por eso el Servicio Sanitario de ese país, junto a la Cooperación Internacional, desarrollan un programa sistemático de producción primaria, denominado Planteles Animales Bajo Control Oficial (PABCO). Buscan garantizar el cumplimiento de una serie de requisitos previos para el ingreso de carne al mercado europeo.

La cría de ganado camélido es una actividad eminentemente campesina, que involucra a 54.000 familias. Bolivia cuenta con un hato ganadero conformado por 2.5 millones de llamas y 500 mil alpacas, donde el aprovechamiento de la fibra es la actividad más desarrollada y existe capacidad y experiencia exportadora para prendas de vestir.

El manejo del ganado camélido enfrenta problemas estructurales como la fragilidad de los recursos naturales, sistema de tenencia de tierras, reducido tamaño de la unidad de producción, entre las principales y, a su vez, problemas tecnológicos con bajos índices productivos, a consecuencia de restricciones alimenticias y nutricionales, problemas reproductivos y sanitarios, carencia de programas de mejoramiento genético y de infraestructura de producción.

Los índices productivos actuales muestran 54% de natalidad, 19% de mortalidad en crías, 2% de mortalidad en adultos y 17% de extracción anual o saca (porcentaje anual de extracción de animales para faena); índices que podrían mejorar sustancialmente con un buen manejo del hato. La edad de saca regular es de animales mayores a 24 meses por la explotación de fibra; sin embargo, los pesos entre animales de 24 meses y los de mayor edad son similares, pero la calidad de carne es mejor en animales más jóvenes.

La época de parición es amplia, de octubre a marzo, lo que ocasiona dispersión de esfuerzos en el cuidado de crías, situación que puede ser evitada con el sistema de monta controlada, reduciendo la época de parición a dos o tres meses.

Remontando un poco la historia, vemos que desde la época de la colonia, la carne de llama ha sido considerada como alimento para animales (los indígenas originarios eran considerados por los colonizadores como animales de trabajo) y hasta hace aproximadamente una década atrás, la carne de llama era aun considerada como alimento no apto para consumo humano y comparada con la carne de perro o burro, apta únicamente para la alimentación de animales carnívoros en zoológicos.


Su verdadero valor se conoció luego de realizarse estudios sobre la composición de los distintos nutrientes, incrementando paulatinamente la población consumidora que valora las bondades nutricionales (contenido proteico 24% y 0% de colesterol), aspecto que causó incrementos en el precio en un orden de 100% en los 10 últimos años.

Por otro lado, la exportación de carne de llama, a partir de muestras en ferias internacionales y la coyuntura del mercado de carnes en Europa, han alentado perspectivas de exportación en Bolivia, principalmente al mercado Suizo, donde existe una demanda inicial de 400 Tn anuales.

Con un peso vivo promedio a los 24 meses de 80 Kg, de los que aproximadamente la carcasa es el 50% (40 Kg de carne) y de estos, únicamente 8 Kg son cortes especiales aptos para la exportación, deducimos que la demanda suiza es de aproximadamente 50,000 animales por año, que corresponden únicamente al 2% anual del total de cabezas de llama en Bolivia; números que permiten asegurar la factibilidad de un proyecto de explotación y exportación de la ganadería camélida en beneficio de varios miles de familias de productores.

Sin embargo, la mayor limitante para la exportación de carne de llama desde Bolivia, ha sido y continúa siendo el estatus sanitario y principalmente la Fiebre Aftosa. Bolivia, desde hace algunos años, a través de esfuerzos regionales del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG), ha logrado en el año 2003 la declaratoria de Zona Libre para un pequeño territorio de explotación de ganadería bovina en el oriente del país y está en proceso el reconocimiento de parte de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) del Departamento de Oruro como “Zona Libre de Fiebre Aftosa”, proceso que se estima concluya con éxito en el mes de junio de 2006.

Este reconocimiento internacional para una porción importante del altiplano boliviano y área de concentración de la mitad del ganado camélido en el país, habilitará a Bolivia para realizar inversiones importantes en el área libre, como la construcción de un matadero certificado que cumpla con las normas sanitarias para la exportación de carne de camélido o la implementación de mejoras en la cadena de frío para transporte internacional.

Bolivia ha avanzado un tramo importante en esta senda y se continúan dando pasos paralelos de trascendental importancia para posibilitar la explotación comercial del ganado camélido destinado al mercado exterior, buscando obtener mayores beneficios para el eslabón primario de la cadena productiva.

Entre estos pasos importantes e imprescindibles, el SENASAG junto a la Cooperación Internacional, viene realizando esfuerzos para apoyar la estrategia de comercialización de carne de camélido en cortes especiales del Departamento de Oruro al mercado europeo, estrategia que parte de la implementación de un programa sistemático de producción primaria, denominado Planteles Animales Bajo Control Oficial (PABCO) que busca garantizar el cumplimiento de una serie de requisitos previos para el ingreso de carne al mercado exterior.

El programa PABCO implica un cambio de cultura en las familias de criadores de ganado camélido, porque tradicionalmente la actividad no implicaba casi ningún manejo tecnológico del hato, mientras que ahora requiere de un seguimiento continuo e inversiones privadas para manejo de potreros, centros de machaje, bebederos, apriscos, seguimiento de personal veterinario, entre otros.

Inversiones en tiempo y recursos financieros que se justifican única y exclusivamente si existen retornos económicos para los productores, que según se ha identificado, lograrán un incremento monetario desde el primer año de 32% en su nivel de ingresos, fruto del aumento del precio de la carne de camélido; sin contar una serie de beneficios colaterales, como la asistencia técnica permanente y la duplicación del hato en un periodo de 10 años.

Aun quedan pasos importantes que dar y la mayoría de ellos deben ser iniciativa del Gobierno Nacional y Departamental; por su parte, la Cooperación Internacional está atenta para continuar con la labor de apoyo al Desarrollo Rural y Seguridad o Soberanía Alimentaria del nuevo Gobierno de Bolivia.

Las condiciones están dadas, ya se han logrado los contactos internacionales, existe el interés del mercado para adquirir cantidades importantes, los productores están dispuestos a invertir en su desarrollo, los requisitos previos están próximos a cumplirse, por lo menos en el mediano plazo, y sólo queda unir los cabos para empezar, con éxito, un programa de exportación de carne de camélidos en cortes especiales al mercado internacional.

Este programa promete ser el puntal del desarrollo rural y el factor de mejora en la calidad de vida de varios miles de familias involucradas en la cría de ganado camélido y de otras beneficiadas indirectamente. Seguramente Bolivia estará contando pronto una historia de éxito alrededor de la ganadería camélida, logrando revertir el subdesarrollo e inseguridad alimentaria de los habitantes del altiplano boliviano.


Por sus características económicas, culturales, climáticas y productivas diferenciadas, Bolivia también puede ser dividida en cuatro macroecoregiones: altiplano, valles, trópico húmedo y chaco y en este contexto, la agricultura boliviana se caracteriza por presentar dos grupos completamente heterogéneos: uno representado y concentrado en el oriente del país, principalmente trópico húmedo y chaco, orientado a la producción extensiva y agroexportación; y el otro representado y concentrado en altiplano y valles de los cinco Departamentos del occidente boliviano, orientado mayoritariamente al autoconsumo y abastecimiento del mercado interno. El altiplano boliviano ocupa aproximadamente el 30% del territorio nacional y por su altitud y características climáticas (4,000 m.s.n.m, precipitación anual promedio de 400 mm y temperaturas extremas desde -25ºC hasta +25ºC), no existen muchos rubros agrícolas o pecuarios, con posibilidades de explotación comercial. En este contexto, se han identificado tres rubros potenciales que están siendo apoyados por el Gobierno Nacional y por diferentes Agencias de Cooperación Internacional: la papa, la quinua y la ganadería camélida.


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