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Animales - Camélidos
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La Puna recupera su fuerza

Analía H. Testa. 2007.  La Nación, Secc. 5ª Campo, 27.10.07:1 y 6.

Introducción

La tercera Feria Andina de la Llama, organizada hace pocas semanas en Abra Pampa, reflejó que la estrategia de desarrollo económico y social de la región vuelve a basarse en ese recurso nativo

ABRA PAMPA, Jujuy.- Hay una Puna inadvertida por los viajeros que quieren tragársela de un vistazo o recortarla en fotos de Humahuaca a La Quiaca. Más allá de los márgenes del asfalto, varios kilómetros adentro, bajo un sol implacable, en lo profundo del viento, empieza el contacto con la cultura andina. Allí uno puede encontrarse con una pastora como doña Pancha Lamas y enterarse de lo duro que es criar animales y conservar para los hijos la tierra productiva. En este lugar el invierno registra la marca cruel de 20 grados bajo cero, las lluvias -escasas- se concentran en verano y el rigor de la altura (unos 3500 metros sobre el nivel del mar) puede amainar el ánimo del más bravo. A pesar de ello, la zona se destaca por su aptitud para la ganadería de camélidos, respecto de otras áreas de la provincia, más secas y con menor oferta forrajera. En este contexto hace pocas semanas se organizó la Tercera Feria Andina de la Llama, que convocó a 120 ganaderos de los cinco departamentos de la Puna (Susques, Santa Catalina, Yavi, Cochinoca y Rinconada) y a unos 350 artesanos textiles y alfareros de toda la provincia, de Catamarca, Santiago del Estero e incluso Santa Cruz y Bolivia. También estuvieron presentes grupos de productores de hortalizas de la Quebrada de Humahuaca, con proyectos asociativos que significan un gran avance en la capacidad de autogestión y comercialización. No se descuidó el aspecto educativo: por un lado las escuelas de la zona expusieron los trabajos de investigación sobre la cultura regional y el medio ambiente. Por otro, se ofrecieron talleres de tejido, charlas sobre cuidado sanitario de las tropas.

Los animales fueron seleccionados durante dos meses para lo cual los técnicos del Programa Social Agropecuario, del Senasa, del INTA y del Ministerio de la Producción y Medio Ambiente de la provincia, recorrieron más de 4000 kilómetros.

Participaron casi 240 ejemplares de diferentes categorías respecto de los cuales algunos observaban una menor calidad en relación con las dos ferias anteriores. Sin embargo, explica el director de Desarrollo Ganadero, Mario González Diez, se optó por incluir animales que representaran la diversidad de situaciones productivas de la provincia y no sólo los de punta.

Por otra parte, uno de los objetivos de la feria es estimular a los ganaderos a introducir mejoras en el manejo y promover una mejor venta de los animales premiados, además de posicionar la fibra de llama en el mercado y a la zona por su potencial productivo. A través de la feria se intenta "poner en valor el material genético existente e informar a los productores el valor de sus animales", explicó Víctor Wehbe, técnico del Consejo Federal de Inversiones (CFI) que trabaja en la zona desde hace muchos años.

No olvidemos que esta provincia está entre las cuatro con mayor porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas (el índice era de 28,8% en 2001, lo que representa a más de 175.000 familias en la pobreza) y con un ingreso per cápita de los más bajos del país (comparable con el de algunos países de África Subsahariana).

Este territorio cuenta, sin embargo, con un importante capital natural, no sólo paisajístico: el 67% de las existencias de llamas del país, con un rodeo que sobrepasa las 109.000 cabezas y más de 2000 establecimientos productores de fibra y carne (concentrados en la Puna). Aquí se obtienen entre 50 y 60 toneladas de fibra de llama, con un alto porcentaje de finura, por lo que pueden defenderse cada vez mejores precios.

Además de su potencial como productora de fibra (una de las de mayor poder calórico en el mundo) y de carne, "es la única especie animal que garantiza la seguridad alimentaria de los pobladores pues vive en zonas marginales, en altitudes donde ningún otro animal puede instalarse", enfatiza Freddy Sosa Valdez, director del INTA Abra Pampa.

Por estas razones, el aprovechamiento racional de la llama es considerado a nivel político como pilar del desarrollo económico y social de la región.

Orgullo de llameros

"Con el correr de los años ya no se van a ver ovejas. Ya nadie quiere criarlas. Hemos recuperado el orgullo de ser llameros", explica doña Pancha Lamas.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Hugo Lamas, responsable del Programa Camélidos de esta provincia, observa que desde hace unos años los puneños volvieron a valorizar la producción de animales autóctonos, lo que significa recuperar un aspecto marginado de la propia cultura y, a la vez, el reconocimiento de las llamas como factor económico.

Para que esto sea posible los ganaderos deberán organizarse y así superar el aislamiento, barrera que les impide acceder al asesoramiento técnico, compartir experiencias y tener la posibilidad de generar proyectos conjuntos de transformación de las materias primas, junto con los artesanos.

Esta vuelta a las raíces coincide con la alta demanda de carnes exóticas y de fibras naturales por parte de consumidores de alto poder adquisitivo de todo el mundo. Al respecto señala Wehbe: "Se espera que en algunos años, el altiplano andino y la Puna ya no sean conocidos como regiones pobres de América del Sur sino que sean asociados con los camélidos, con una cooperación social moderna y con productos autóctonos de alta calidad".

Según el técnico, en los últimos diez años se advierte una recuperación importante de las existencias de llamas y también de las vicuñas (especie silvestre que estuvo al borde de la extinción y de la que puede aprovecharse la fibra bajo ciertas condiciones de manejo).

La principal limitante para mejorar la producción ganadera es la escasez de forraje y de agua, además de la dispersión geográfica de la población y la necesidad de investigación en materia de manejo sanitario y reproductivo de los rodeos. Por otra parte, la asistencia de los técnicos de diversas instituciones públicas suele chocar con las pautas culturales de los pobladores.

Entre las obras básicas que se proyectan en la Puna y que permitirían "ordenar el territorio", según detalla Marcelo Echenique, coordinador del Plan Social Agropecuario en Jujuy, apuntan a la captación, almacenamiento y distribución del agua para consumo familiar y animal, lo que evitaría los traslados diarios en busca del recurso (esta carencia es la principal causa del despoblamiento de las áreas rurales). A su vez, la posibilidad de organizar de manera más eficiente la producción de llamas podría desalentar la migración de los hombres a zonas urbanas en busca de otros ingresos, lo que durante años produjo una disminución del rodeo de cría pues las mujeres no pueden hacerse cargo del manejo de las llamas.

Conservar el potencial de la especie es otro de los objetivos inmediatos, por lo que hace pocos días se creó un banco genético y centro de reproducción animal a partir del cual se pretende mejorar la calidad del stock ganadero y sus indicadores productivos. Se parte de un dato: la tasa de multiplicación de la llama está por debajo del 50 por ciento.

En cuanto a la comercialización de la carne, existe la costumbre de faenar en los campos para abastecer el consumo local o se envía a mataderos regionales y el producto logra venderse en la capital de la provincia. Sin embargo, no hay un frigorífico que permita llegar a destinos externos. Los técnicos reconocen que hay que buscar nichos de alto poder adquisitivo puesto que la oferta estará siempre limitada (la tasa de extracción es muy baja). Por eso se presentó al Banco Mundial un proyecto para la construcción de una planta industrial que permitirá la exportación. El costo de la obra está estimado en $ 1,9 millón y se considera un proyecto de alto impacto social.

Vender la producción, aprendizaje en marcha

ABRA PAMPA, Jujuy (De una enviada especial).- Hasta hace pocos años la única modalidad de venta de la fibra de llama era "al barrer" (mezcla de todos los colores en un atado) a cuatro barracas que a su vez abastecían a industrias del sur del país. El productor nunca quedaba conforme por el precio pagado pero no vender significaba quedarse sin dinero para la vuelta al campo y las compras en la ciudad. En otros casos recibían mercadería en vez de dinero, cuenta Hugo Lamas, responsable del Programa Camélidos.

Según los acopiadores, la baja calidad de la fibra justificaba los precios ofrecidos, al menos tal como estaba presentada (sin separación de vellones por finura, con un alto porcentaje de suciedad). Estudios recientes de laboratorio señalaron que el 88% de la fibra producida en Jujuy tiene una finura inferior a las 23,9 micras, por lo que resulta muy apreciada por las industrias textiles.

Hace tres años el gobierno provincial promueve el acopio, clasificación, acondicionamiento, tipificación y venta conjunta de la producción de la región. El año pasado, a través de varias cooperativas de productores vendieron unos 13.000 kilos. Este año el objetivo es reunir 26.000 kilos de fibra, con la participación de llameros de otras zonas. En rigor, se organizan licitaciones vía Internet y entre las condiciones se establece que el comprador asume el costo del flete y la fibra sólo se entrega cuando se ha pagado.

Este sistema puede concretarse gracias al financiamiento de la ley ovina, que este año comprometerá unos 170.000 pesos. Como resultado de este sistema la Cooperativa Agroganadera Río Grande de San Juan, a 150 km de La Quiaca, departamento Santa Catalina, logró reinvertir las ganancias en tierra y en un rodeo de llamas propio. Esta red de cooperativas servirá de base para la producción y venta de carne de llama.

Poner un precio

Uno de los aprendizajes que resulta de la tercera Feria Andina de la Llama es la definición de un valor de mercado para los ejemplares de mayor calidad. Por primera vez los mismos productores establecieron el precio base con el que saldrían a remate. Ellos consideraron los costos de producción (alimentación, manejo sanitario, infraestructura), el esfuerzo que significa para el criador sostener el sistema de producción y la potencialidad del animal como productor de fibra y carne. En consecuencia, partieron de 800 pesos como base para los animales más chicos y llegaron a 2530 pesos para el campeón macho. Sin embargo, no tuvieron eco en los posibles compradores de Córdoba, Catamarca y Entre Ríos, los que, según se especulaba, días más tarde irían a los campos a comprar la hacienda a precios muy inferiores, con efectivo en mano.

Por otra parte, uno de los técnicos que recorre los campos y conoce la idiosincrasia de los ganaderos, estima que les falta aún experiencia de la dinámica de un remate, pues fijar valores muy altos no da lugar a la puja de los potenciales interesados.

Al mismo tiempo asegura que muchos de los productores que obtuvieron primeros premios no estaban interesados en desprenderse de esos ejemplares pues constituyen la base de la calidad de su rodeo. De hecho, de los 60 animales premiados sólo salieron doce a remate y hubo un único comprador: la Asociación Cooperadora del INTA Abra Pampa, que ofreció $ 1750 por un animal joven que ganó un tercer premio.

 


 



 

 


 

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La Puna recupera su fuerza
Miércoles, 21 Enero 2009

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