You are here: Home Avicultura En la puna esquilan vicuñas silvestres
En la puna esquilan vicuñas silvestres PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Animales - Camélidos
Modificar el tamaño de letra:

En la puna esquilan vicuñas silvestres

Patricia Carrizo. 2007. La Nación, Secc. 5ª Campo, Bs. As., 08.12.07.


Los pobladores de las cercanías de la Reserva de la Biosfera de Laguna Blanca aplican esta práctica para preservar la especie

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- El escenario natural es imponente. En plena puna catamarqueña, a unos 3260 metros sobre el nivel del mar, emerge la Reserva de la Biosfera de Laguna Blanca, próxima a la población homónima. Es una pequeña localidad del norte de Belén, cuya actividad económica principal es la comercialización de la fibra de vicuña.

Allí, miles de camélidos crecen en estado silvestre y ante el peligro de la caza furtiva y el aniquilamiento de la especie, desde el año 2003 se implementó la captura y esquila de vicuñas en su hábitat natural. La geografía es agreste, la vegetación muy escasa y el clima es seco y muy frío. En ese lugar se congregan, en el mes de noviembre y desde hace cinco años, lugareños, productores, técnicos y turistas para presenciar esta destreza, única en el país.

La fibra de vicuña es muy cotizada en el nivel internacional y antes era extraída luego de sacrificar al animal. La caza furtiva llevó a que se convierta en una especie en peligro de extinción, por lo que surgió la necesidad de instrumentar un mecanismo que la preserve e incremente su población. El programa fue instrumentado por el gobierno de Catamarca, a través del Ministerio de Producción y Desarrollo.

En esta oportunidad, se capturaron 149 ejemplares de los cuales se esquilaron 83, al constatar que algunos de ellos habían sido esquilados en operativos anteriores, o que otros no tenían una fibra de 1,5 centímetro, que es la medida a partir de la cual se puede esquilar.

Otro dato destacable, es que en esta edición no se produjeron bajas de animales ni accidentes de ningún tipo. Se obtuvieron así 25,5 kilos de finísima fibra, de los cuáles el 80 por ciento fue destinado a los productores del lugar, agrupados en la cooperativa Mesa Local de Laguna, conformada para comercializar legalmente esta producción. Y el otro 20 por ciento quedó para la provincia, que a su vez distribuye esta materia prima entre artesanos del Valle Central de Catamarca, quienes confeccionan finísimas prendas de fibra vicuña, como mantas, ponchos y chalinas Al vivir en estado salvaje, la vicuña es un animal muy arisco 

Una fibra muy cotizada

El pelaje de la vicuña deriva en una de las fibras más cotizadas del mundo, tiene un grosor de 10,8 a 11,4 micras (milésimas de milímetro), mucho más delgada que la cachemira, procedente de una cabra asiática, que tiene en promedio 16 micras. El kilo de fibra de vicuña llega a comercializarse a 600 dólares.

En el año 1975 se incorporó a la vicuña a la protección del Convenio Internacional para la Comercialización de Especies de Flora y Fauna Amenazadas y se prohibió en todo el mundo el comercio de tejidos y prendas confeccionadas con fibra. Y en 1987 se entregó a las comunidades indígenas de cada lugar la propiedad de las manadas silvestres de vicuñas, pero se les prohibió sacrificar al animal y se las autorizó a esquilarlas cada dos años bajo supervisión estatal.

Estos animales no se reproducen en cautiverio y viven en zonas que no son aptas para la agricultura ni para la ganadería convencional, por lo tanto, la única forma de garantizar su preservación es proteger las condiciones de vida silvestre.

Técnica más tradición

Isaac Casimiro, presidente de la Mesa Local de Laguna Blanca, integrada por unos 40 productores, relató cómo se lleva a cabo este proceso, que requiere organización, dedicación, trabajo y sobre todo mucho respeto por estos animales.

Todo comienza con la ofrenda a la Pachamama (madre tierra, en lengua quechua), que los pobladores de Laguna Blanca realizan para pedir el éxito del operativo.

La etapa siguiente se cumple en el puesto de doña "Lucrecia", cercano al módulo de captura, frente a un imponente espejo de agua. Allí se vigila con largavistas a las vicuñas, cuando se agrupa una buena cantidad, se parte en cuatro camiones, con ocho hombres cada. Primero la marcha es muy lenta, para no espantar a los animales y luego, ya en el módulo de captura, se acelera y a gran velocidad se avanza para cerrar los portones y así capturar la mayor cantidad de animales.

Detrás, van camionetas con los testigos del operativo, quiénes son los encargados de desplegar una lona blanca de 200 metros sobre los alambrados del módulo, para formar una especie de cortina y evitar que los animalitos avancen sobre la cerca y se lastimen. Una vez adentro del módulo, comienza el arreo de las vicuñas que serán encerradas en un módulo más pequeño. En otro sector se arma manga y los corrales.

Así concluye la primera jornada. Al día siguiente se realiza la esquila propiamente dicha, que no lleva más de una hora y media.

La jornada comienza muy temprano, a las 6.30, cuando todos se reúnen para participar del evento en el módulo. Allí, se despliega otra soga de arreo, todos se suman y llevan los animales a la manga y al corral, donde se los esquila. Esta destreza es realizada, en su mayoría, por pobladores del lugar que tienen una vasta experiencia, a los que se suman técnicos y aprendices, que heredarán el oficio.

Como la vicuña vive en completo estado silvestre, es muy arisca y se estresa con facilidad. Entonces para lograr su esquila, cada esquilador necesita la colaboración de por lo menos dos asistentes, quiénes encapuchan al animal, para que no vea personas a su alrededor.

 

Quote this article on your site

To create link towards this article on your website,
copy and paste the text below in your page.




Preview :


Powered by QuoteThis © 2008