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Animales - Caprinos
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Programa Mohair, una apuesta en la cría de caprinos

Paola Bonavitta. 2007. Tiempo Agroempresario, 4(48):28.


Muy pocos años atrás el sector de productores de caprinos de Angora del norte de la Patagonia se debatía entre el desaliento, la miseria y el abandono. Hoy la situación puede cambiar. Con una fuerte decisión política, la aplicación de tecnolo­gía y la participación de los secto­res productivos e industriales, los crianceros tienen una alternativa. El Programa Mohair consiste en el mejoramiento de la calidad del mohair y es financiado por la Secretaría de Agricultura, Gana­dería, Pesca y Alimentación de la Nación (SAGPyA) y ejecutado por el INTA. Los objetivos que los movilizan son mejorar la calidad del mohair producido, generar una mejor cosecha y la presentación del producto y ofrecer un precio más conveniente al productor.

A partir de 1998 la SAGPyA y el INTA comenzaron a trabajar en conjunto con las provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut y el Pro­grama Social Agropecuario, con el primer objetivo de demostrar que aplicando un paquete de técnicas simples y sin costo se podía elevar el precio del mohair.

Así, un pequeño grupo de crian­ceros esquiló correctamente, cla­sificó y reunió su producto y ante los bajos precios, envió el mohair de mejor calidad a la fabricación de Top (cinta de fibra peinada), du­plicando de esta forma sus ingresos. Esto actuó como detonante. Al año siguiente el grupo de pro­ductores interesados se incremen­tó y muchos otros crianceros, sin participar, observaron con interés esta actividad.

El primer objetivo se cumplió: se obtuvo un aumento del precio del producto y se logró captar el interés de los crianceros. Se pasó enton­ces a la segunda etapa. Ya con una mayor cantidad de productores in­volucrados, con las tres provincias interesadas y con la participación activa de organizaciones de pro­ductores, el programa incorporó diferentes actividades, lo que re­quirió de una mayor organización. La organización se canalizó a través de los comités provinciales, ámbito donde los productores toman de­cisiones en conjunto con los entes estatales. En esta etapa el acento se puso en la capacitación de los crianceros en esquila, acondicio­namiento y clasificación de los ve­llones. Los comités provinciales comenzaron el acopio del mohair y su venta en remate público superando las enormes dificultades existentes en el pasado dada la comercialización individual de unos pocos kilos.

Otro importante objetivo fue logrado en esta segunda etapa: el mejoramiento genético. A través de la utilización de semen de los animales superiores existentes en la región, se realizó un programa de inseminación artificial en cuatro cabañas privadas y estatales y se llevó adelante un complejo sis­tema de servicio dirigido a corral a productores seleccionadas por la calidad de su mohair. Asimismo el programa Mohair brindó apoyo y obtuvo fondos para completar la instalación del Centro de Insemi­nación Artificial de la Asociación de Criadores de Angora de Río Ne­gro (Arcan), en Ingeniero Jacobac­ci. De esta forma, basándose en el mejoramiento genético, la calidad del producto se incrementa año a año. La producción de mohair se encuentra en su mayoría en Río Negro, Neuquén y en el norte de Chubut, en manos de pequeños productores minifundistas. Estos productores cuentan con hatos de 100 a 350 chivas de raza Angora, criados en campos de baja pro­ducción forrajera y con escasas mejoras.

La producción es deficiente en cantidad y en calidad. Mientras que en los países de punta se pro­duce un promedio de tres kilos de Mohair, en la Patagonia se logran promedios de 1,1 kilo por cabeza. A su vez la calidad de este mohair es baja pues entre sus fibras apa­rece un indeseable 10 por ciento de fibras meduladas o kemps, que no toman la tinción y desmerecen el producto. Por estas razones el valor del producto en el mercado es bajo. Asimismo no existen in­centivos para la clasificación ni el acondicionamiento del mohair, por lo que su presentación es po­bre. Los pequeños crianceros, de muy escasos recursos económi­cos, tienen además dificultades para comercializar su producto, lo que sumado a la escasa cantidad de mohair logrado los condena a recibir precios muy bajos.

En resumen, la situación del sector parece no tener resueltos ciertos problemas y necesita de la urgente colaboración del estado a fin de desarrollar esta producción, coadyuvando al mejoramiento de las condiciones de vida de los crianceros.

Cría de caprinos

En nuestro país, la actividad de cría de caprinos de raza Angora, productora del Mohair, es realiza­da por aproximadamente cinco mil productores minifundistas. Ellos están localizados en las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén. La cantidad de animales no supera las 500 mil cabezas, con tendencia a decrecer, acompañando la curva de los ovinos en la Patagonia.

Aunque Argentina es el cuarto productor mundial de fibra Mohair, la cantidad y calidad obtenidos es­tán lejos de los que potencialmente ofrece la raza Angora. Los países de avanzada en este ámbito son Su­dáfrica, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Allí se obtienen tres o cuatro kilogramos de fibra por animal con porcentajes de me­dulación próximos a cero.

Mientras tanto, en el país los índices señalan un kilogramo por animal y porcentajes de medula­ción del 10 por ciento. Esto da como resultado que el Mohair obtenido en este territorio entre en la cate­goría de "pelo cruza", obteniendo bajos precios en el mercado inter­nacional.

Asimismo, esto trae como con­secuencia que los precios internos no satisfagan las expectativas del productor. A su vez, el volumen de la oferta, 600 mil kilogramos, parece no ser lo suficientemente atractivo para permitir la incursión de varios operadores en el mercado argentino del Mohair.

Por otra parte, otro factor que perjudica el precio del producto, es la falta de un trabajo de esquila y acondicionamiento adecuados. La esquila se hace generalmente sobre pisos de tierra, contaminando el ve­llón, sobre el cual tampoco se hace un trabajo para lograr la separación de las fibras inferiores, dando co­mo resultado un producto de baja calidad. Tampoco se forman lotes de diferentes categorías de animal. De esta manera, la oferta, mayor­mente individual, atomizada y de un producto sin valor agregado, no favorece la negociación por parte del productor. Cabe aclarar que esta suma de factores, incide en forma negativa sobre la producción ca­prina de Angora y es importante resolverla para asegurar la conti­nuidad de un sistema que es el so­porte casi excluyente de miles de familias minifundistas.

De esta manera, el programa Mo­hair, con la participación de varios entes públicos y privados, con ob­jetivos de carácter social, técnico o comercial, desarrollan actividades para asistir a esta producción, aun­que las mismas no se encuentran coordinadas y así se pierden opor­tunidades de utilizar en forma más eficiente los recursos humanos y financieros.

"El éxito del programa radica en unas pocas tecnologías simples, en el interés de los productores, en un fuerte apoyo del estado al desarro­llo de una producción regional y en la participación del sector privado", comentaron Jorge Arrigo y Grenvi­lle Morris, veterinarios del INTA Bariloche y dos de los motores del Programa. "Todos los participan­tes del programa cumplen con su función específica, los estamentos políticos nacional y provinciales, el sector privado, los ganaderos y sus asociaciones y finalmente el sector tecnológico", subrayaron.


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