You are here: Home Avicultura Cría del ciervo colorado
Cría del ciervo colorado PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Animales - Cérvidos
Modificar el tamaño de letra:

Cría del ciervo colorado

Raúl L. Carman. 2001. Vida Rural (La Chacra Nº 843), Bs. As., 42:1226-1228.


 

Carne, cuero, vísceras y velvet. Productos cotizados que requieren un tratamiento especifico del rodeo para cerrar una ecuación rentable.

Los primeros ejemplares de ciervo colorado (Cervus elaphus) fueron introducidos en nuestro país con fines recreativos (caza) desde Europa entre 1902 y 1904 por el estanciero Pedro Luro, quien los liberó en un potrero cercado de unas 800 hectáreas en su establecimiento en la provincia de La Pampa. Años después, aprovechando el deterioro del cerco, los animales huyeron y se dispersaron en los montes aledaños. Posteriormente, hacia 1917, descendientes de estos ciervos fueron llevados a la provincia de Neuquén, donde también hallaron un ambiente favorable en bosques cordilleranos y pastizales semiáridos. Hoy, en rodeos salvajes o en cotos de caza, hay ciervos colorados en Río Negro, Chubut, Mendoza y Tucumán.

A partir de la década del '80, la cría de ciervos comenzó a interesar también a algunos ganaderos como alternativa productiva. En la actualidad hay en la Argentina unos 20 criaderos con aproximadamente 9.000 ciervos colorados en cautiverio.

A los buenos resultados obtenidos en Nueva Zelanda, principal criador del mundo (con 5.000 establecimientos y casi 2 millones de ciervos), Australia, Estados Unidos y algunos países europeos, se suman informes con atrayentes perspectivas, como el producido por el Centro Regional La Pampa‑San Luis del INTA (1993), que señala:

"Las comparaciones de márgenes netos esperables indican que en la Argentina la producción de ciervos sería varias veces más rentable que la cría vacuna, la invernada o el tambo. Las rentabilidades proyectadas en Argentina superan el 15 %".

Vida Rural tuvo oportunidad visitar uno de los establecimientos dedicados hoy a la cría del ciervo colorado, el de Vicente Naim Pérez, en Viedma, Río Negro, creado hace unos seis años. Ocupa una superficie de 180 ha bajo riego, divididas en numerosos corrales, con unos 9 animales (400 de ellos machos).

 



 

Allí conversamos con el encargado del establecimiento, José Godofredo Luna. Lo hicimos sobre un tema que requiere cierta experiencia y suele preocupar a quienes proyectan iniciarse en este tipo de emprendimiento: el manejo especial de los ciervos. Especial porque no sirven los conocidos métodos "vaqueros" que se emplean en el manejo de bovinos.

 



 

Una de las características más atrayentes de este ciervo es sin duda la amplia gama de productos y subproductos que pueden obtenerse de su cría.

En primer lugar la carne o venison, de sabor especial, magra y de alto contenido de proteínas. Tiene demanda creciente y un precio internacional que supera entre 3 y 5 veces al de la carne bovina. Se consume fresca (cuartos traseros, lomo) en importantes restaurantes u hoteles, o se destina a la elaboración de chacinados, jamones, salames, paté, etc. El cuero es otro subproducto de reconocida calidad y también se comercializan las vísceras.

"De aquí salen los ciervos vivos, explicó Luna. Se cargan en camiones jaula como cualquier novillo y se destinan a un frigorífico especializado de Buenos Aires. Se embarcan 40‑50 ciervos descornados por camión. La única diferencia es que la jaula tiene cuatro divisiones".

Otro producto importante es el velvet. Así se llama a la cornamenta afelpada, en estado de crecimiento, que tiene variadas aplicaciones en medicina preventiva, sobre todo en países asiáticos.

‑ ¿Cómo se obtiene el velvet?, preguntamos inicialmente.

- Cuando la cornamenta está en estado de velvet, hacia diciembre, se corta y se guarda en el freezer. Así se conserva y se puede elegir el momento de mejor precio para vender.

‑ ¿Cómo se corta?

‑ Cuando el velvet está blando, con la sangre circulando, y la cornamenta pesa entre 2,5 y 3 kilos. Encerramos entonces los ciervos en los corrales y los llevamos a la manga. Allí se les aplica un tranquilizante y luego con un serruchito se corta la cornamenta.

‑ ¿De qué manera se aplica el tranquilizante?

‑ Con una inyección, desde la altura de una manga especial, por lo general en los cuartos traseros. Hay que dosificar bien, de acuerdo con el tamaño del animal. El objetivo es que el ciervo se tranquilice, pero sin caer al suelo. En primer lugar, porque es más fácil trabajar con el animal de pie y también porque si se duerme y cae por un exceso de dosis, se corre el riesgo de que muera.

‑ ¿Sangran abundantemente durante esta operación?

‑ No, tienen muy buena coagulación. Además, sobre el corte le ponemos una tapita de algodón.

Refiriéndose a otras posibilidades comerciales, señaló Luna que también son importantes la venta de reproductores para criaderos o para destinarlos a cotos de caza".

 



 

Durante nuestra charla, Luna subrayó la importancia que reviste en la cría de estos animales lograr la mayor mansedumbre.

‑ ¿Cómo se logra?

‑ Nosotros hemos obtenido buenos resultados con el sistema ( "potreros chicos" y el contacto diario con la gente. A veces son tan mansos, que cuando queremos llevarlos a los corrales o a la manga tenemos dificultades para hacer un "corte" de la manada, porque nos acercamos y no disparan.

‑ Hemos visto en el parque algunos que se dejan acariciar...

‑ Esos son "guachos" que han sido criados a mamadera y "manoseados" desde muy chiquitos.

‑ ¿Alguna otra recomendación sobre manejo?

‑ Se los debe arrear de a pie, sin caballos ni perros. Quizá pudieran resultar útiles perros especializados y muy obedientes, pero aquí no los tenemos. Y el arreo siempre se ha contra el viento.

‑ ¿Contra el viento?

‑ Para cualquier movimiento hay que tener en cuenta de dónde sopla el viento. Como los guanacos, los ciervos siempre disparan contra el viento. Posiblemente para advertir por el olfato si los aguarda algún enemigo. Así, hay que tener paciencia, y si hubiera mucho viento o no favorece el lugar adonde los queremos llevar, es mejor dejar el arreo para otro día.

‑ ¿Otra característica?

‑Les gusta mucho el agua y revolcarse en el barro. Se bañan en verano y en invierno. Aquí, afortunadamente, tenemos varias acequias y abundante agua.

‑¿Otra?

‑Nunca hay que agacharse al lado de un ciervo. Esta actitud lo incita a la pelea: si es macho enseguida tratará de topar y si es hembra manotear. En cualquier caso es sumamente peligroso.

‑Si se le cae el serrucho u o herramienta junto al ciervo, ¿que hace?

‑No hay que agacharse, sino dejarla en el suelo y tratar de alejarla con el pie para luego recogerla.

 


 

 

 

Quote this article on your site

To create link towards this article on your website,
copy and paste the text below in your page.




Preview :

Cría del ciervo colorado
Jueves, 22 Enero 2009

Powered by QuoteThis © 2008