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Cría de ciervo colorado en cautiverio

Med.Vet. Juan Pablo Soler*. 2007. Rev. Colegio Veterinarios de la prov. de Bs.As., 12(39):22-29.


Introducción

A pesar que el Ciervo Colorado fue introducido en nuestro país hace ya más de 100 años (principios del siglo pasado), recién comenzó a ser explotado en condiciones de cautiverio a fines de la década del 80, principios de los 90. En ese en­tonces, pocos imaginaban que nivel de intensificación y de producción se podía lograr con esta especie animal, consi­derando sus características netamente salvajes y de no haber sufrido los cambios ocasionados producto de la mano del hombre, como ha sucedido con las demás especies que hoy consideramos domésticas.

Sin embargo el Ciervo Colorado se adaptó perfectamente al manejo en cautiverio y conjuntamente al trabajo e inves­tigación de pioneros en el tema (muchos de ellos profesio­nales veterinarios), se logró no solo criarlos en forma «arti­ficial», sino además conseguir excelentes índices productivos y totalmente comparables a los obtenidos con cualquier otra especie doméstica. Es en este punto donde hay que men­cionar a Nueva Zelanda, como país líder indiscutible en esta producción y de quién hemos aprendido la mayoría de los co­nocimientos que tenemos.

1. Generalidades de Manejo

EL Ciervo Colorado normalmente se maneja con cargas por ha altas, y dependiendo del grado de intensificación que se desee realizar, puede ir desde 3 a 10 cab/ha.

Su comportamiento tan particular, exige un manejo tam­bién muy particular que es necesario aprenderlo, por lo tanto el personal sin experiencia deberá ser entrenado para tal fin. Los arreos y movimientos de animales generalmente suelen ser de distancias muy cortas, sin embargo es aconse­jable realizarlos en cuatriciclo o moto. Hay quienes lo hacen de a pie, en camioneta o a caballo, sin embargo ninguno de estos métodos son los adecuados y cada uno de ellos tiene diferentes limitaciones.

Todos los trabajos sobre los animales (aplicación de productos, apartes, sangrados, descornes, etc.) se realizan en un galpón de manejo que sería el equi­valente a la manga para los vacunos. Para cualquier tipo de actividad en dicho galpón, se requiere de mucha paciencia y tranquilidad para manejarlos, de lo contrario se pueden pro­ducir serios inconvenientes, como heridas o traumatismos a uno mismo o a los animales. Uno de los principales causales de estos problemas, suele ser el temor que se suele tener a los ciervos (principalmente cuando el operador posee poca experiencia), lo que trae aparejado un incorrecto manejo. No por eso se debe dejar de respetarlos ni de exceder los límites de confianza. Hay que considerar que un macho adulto en época de celo, que es cuando se torna muy agresivo, puede llegar a matar a una persona si esta no toma las precau­ciones debidas. Excluyendo esta situación particular, el ope­rador normalmente trabaja adentro de los corrales conjuntamente con los ciervos sin problema alguno. Cuando los ani­males se acostumbran a este manejo racional y el operador «les pierde el miedo» adquiriendo cierta experiencia, es po­sible obtener resultados muy satisfactorios y rapidez en los trabajos.

2. Instalaciones

Por utilizarse cargas generalmente altas por ha, la superficie afectada al criadero generalmente no suele ser grande (hasta 300 has), ocupando solo una parte del campo.

Un correcto manejo requiere de la disponibilidad de mu­chos potreros y de dimensiones preferentemente chicas, ya que es indispensable armar varios lotes de animales de acuerdo a las diferentes categorías. Es aconsejable sin em­bargo tener potreros chicos (2-5 has.) y potreros grandes (10-20 has.) según sea el tamaño del lote de ciervos. Cada potrero por supuesto debe contar con una bebida y con una o más tranqueras, las cuales deben tener al menos 6 metros de ancho para que permitan el ingreso de maquinarias agrí­colas a los potreros.

Los alambrados deben ser altos (1,8-2 mts.), pudiendo utilizarse diferentes variantes como por ej., construido con alambre liso (17-20 hilos), mitad con tejido (el primer metro de altura) y mitad con alambre liso, o totalmente con alambre tejido. Esta última variante es tal vez la más cos­tosa pero la más adecuada.

El diseño del criadero es muy importante que sea fun­cional, donde todos los potreros deben tener acceso directo a un callejón que puede conducir a cualquier otro potrero del criadero o hacia el galpón de manejo. Este callejón debe ser ancho (17-22 metros) y con divisiones y tranqueras cada tanto. Esta superficie destinada al callejón no se pierde ya que es posible sembrarla y pastorearla con los animales sin ningún problema. Para esto también será necesario instalar bebidas en el callejón.

El galpón de manejo podrá tener diversas dimensiones según sea la cantidad de animales que hay en el criadero, pero a modo de ejemplo puede tener una superficie de 80 a 200 metros cuadrados. Debe ser techado, el piso puede ser de tierra o de cemento (lo ideal). Además debe contar con varios corrales, desde chicos hasta grandes, un cargador, buena fuente de luz artificial, pasarelas superiores donde se puede caminar por encima de los corrales y un apretavacío específico para ciervos que puede ser mecánico, neumático o hidráulico. Estos dos últimos modelos ya se están fabri­cando en nuestro país y son muy prácticos de utilizar dando seguridad al operador y a los animales. Las puertas de los corrales deben tener cerrojos que puedan ser accionados tanto desde abajo con la mano, o desde arriba de las pasa­relas con un instrumento especial y deben cerrar automáti­camente sin necesidad de accionarlos cuando se empuja la puerta para que ésta cierre sola. La posibilidad de abrir y ce­rrar las puertas de los corrales desde la pasarela resulta in­dispensable cuando se trabaja con machos y principalmente en la época de brama ya que es imposible meterse a los co­rrales junto con ellos por la gran agresividad que presentan en ese momento.

3. Reproducción

3.1 Servicio Natural

Estos ciervos son poliéstricos estacionales, teniendo un fo­toperíodo negativo, lo cual significa que cuando se reducen las horas luz del día, comienza su estación reproductiva, que en nuestro país corresponde a fines de Marzo, extendiéndose hasta el mes de Junio. El ciclo estral posee una duración de 19 días en promedio y las hembras suelen presentar unos 6 ciclos estrales aproximadamente en todo el período repro­ductivo.

Las hembras paren una cría por año (ocasionalmente dos) luego de un período de gestación de 234 días aprox., por lo que los nacimientos ocurren principalmente en los meses de Noviembre y Diciembre.

Los machos, cuando llega el período de servicios (tam­bién denominado «brama»), se tornan muy agresivos y fér­tiles, ya que durante el resto del año (período Agosto - Enero), su producción y calidad de espermatozoides es prácticamente nula.

A pesar de esta gran estacionalidad, los servicios en los criaderos son recomendables hacerlos estacionados y de no mas de 50-60 días de duración para evitar preñeces y nacimientos tardíos que son muy perjudiciales para el desempeño futuro de esas crías. Este corto período de servicio es sufi­ciente para lograr excelentes índices de preñez (97-98 %) cuando la condición sanitaria y nutricional de los animales es la adecuada.

Para los servicios de las hembras, normalmente se estila utilizar un solo macho por lote de servicio que se suele con­formar por 30 - 50 hembras según sea la edad del macho. Esto permite no solo conocer la identidad paterna de todas las crías, sino también evitar peleas entre machos que pueden culminar en heridas o inclusive la muerte de alguno de ellos.

Para el caso de las hembras vírgenes, es posible darles el primer servicio a los 15 meses de edad sin que tengan in­convenientes al parto, siendo muy raras o casi nulas las dis­tocias con extracción forzada del feto. Sin embargo es recomendable que esta categoría de hembras llegue al momento del servicio con un peso lo más elevado posible (mayor a 80 kg). Si la recría fue buena, no es raro que un lote alcance un peso promedio de 100 kg o más a los 15 meses. En cuanto a los machos, es recomendable darles el primer ser­vicio a los 27 meses, edad en la que ya son plenamente fér­tiles.

Los abortos durante la gestación son raros o casi nulos, no existiendo enfermedades reproductivas que produzcan mortalidad fetal. A pesar de esto, importantes pérdidas de crías pueden ocurrir en el momento de la parición (en los primeros 3 días de vida de nacida la cría), pudiendo ir desde un 4 % a un 15 % como valores normales según la edad de las madres, mientras que con malas condiciones de manejo, las pérdidas seguramente serán más elevadas. Básicamente esta muerte de bambis ocurre porque las hembras paren en condiciones artificiales que no permiten que se aparten, es­condan y elijan el sitio mas adecuado para parir tranquilas como lo hacen en condiciones de silvestría. Por esta razón, la parición en confinamiento ocasiona que muchos bambis recién nacidos se pierdan de su madre lo cual culmina con la muerte en muy pocas horas. Para reducir al máximo estas pérdidas es muy importante realizar un buen manejo (no mo­lestar ni mover los lotes en parición, etc.) y procurar un óptimo estado de los alambrados para evitar que los bambis lo atraviesen y se cambien de potrero. Superada la primera se­mana de vida, se reduce en gran medida la muerte de bambis, y las probabilidades de alcanzar la edad de destete son altas. El mismo se puede realizar a los 3 meses de edad sin ningún inconveniente mientras el factor nutricional no sea una restricción para los bambis, de lo contrario se puede realizar en forma mas tardía (5-7 meses).

3.2. Tecnología en Reproducción

Aunque la producción de ciervos es una actividad relativa­mente nueva en el mundo, ya se encuentra disponible una serie de prácticas reproductivas tanto en el extranjero como en nuestro país. A nivel nacional se comenzó a implementar esta tecnología en el año 2003, cuando se importaron a la Argentina los primeros embriones y dosis de semen desde el extranjero, práctica que se continuó realizando anualmente hasta la actualidad como método de incorporación de gené­tica. Posteriormente, en el año 2004 se comenzaron a realizar las primeras transferencias embrionarias (TE) en el país para producir embriones a partir de donantes propias, trans­firiéndose embriones frescos y congelados-descongelados, obteniéndose resultados muy satisfactorios con porcentajes de preñez superiores al 50 %. Cabe destacarse que para implementar esta tecnología se debió primero poner a punto las técnicas de superovulación, sincronización estral, recu­peración de embriones desde las donantes y la transferencia embrionaria a las hembras receptoras.

Conjuntamente con los trabajos de TE, se comenzó a aplicar la técnica de Inseminación Artificial (IA), mediante la utilización de semen importado y de la producción de dosis inseminantes a partir de machos propios, lográndose resultados también muy aceptables (preñez > 50 %). La ex­tracción y congelación de semen, no solo se está realizando in vivo, sino también posmortem a partir de machos muertos por causas naturales o luego de ser cazados. En el año 2006, nacieron exitosamente las primeras crías de Ciervo Colorado luego de la producción de embriones mediante la utilización de semen congelado obtenido posmortem (de ciervos muertos) y que fue utilizado para dar servicio a hembras do­nantes.

El diagnóstico de gestación mediante el uso de la ultra­sonografía (ecografía) también ha sido puesto a punto y se está utilizando desde hace ya varios años, siendo este el único método posible y confiable para el diagnóstico de preñez.

Sanidad

El Ciervo Colorado en condiciones naturales posee un alto nivel de rusticidad, sin embargo las condiciones de cauti­verio traen aparejados factores predisponentes como el ha­cinamiento y el estrés que originan la aparición de pro­blemas sanitarios. El primero es inevitable en esta produc­ción, y el segundo depende totalmente del tipo de manejo que se realice en el criadero.

Entre las enfermedades infecciosas que mas comúnmente se encuentran en los ciervos en cautiverio se pueden citar a la Tuberculosis y la Paratuberculosis. Ambas enfermedades se suelen encontrar en la mayoría de los rodeos de ciervos de nuestro país, pudiendo alcanzar valores de prevalencia y mortalidad muy elevados si no se toman las medidas de sa­neamiento que corresponden. Además, la presencia de estas enfermedades en los rodeos de ciervos es una causa impor­tante de decomisos de reses en los frigoríficos luego de la inspección veterinaria. Mediante la implementación de planes de control en ambas enfermedades, a través de diag­nóstico de animales positivos, es posible mantener niveles basales de prevalencia en el rodeo que permitan producir eficientemente. Otras enfermedades infecciosas que también se pueden presentar en los ciervos son la Leptospirosis, la Yer­siniosis y el Pietín.

En cuanto a las parasitosis, los ectoparásitos no han sido diagnosticados en nuestro país por el momento; en cambio los parásitos internos (gastrointestinales y pulmonares) se observan comúnmente y pueden llegar a causar bajos índices productivos hasta inclusive muertes si no se implementa un plan antiparasitario en el rodeo. Existen drogas y técnicas diagnósticas altamente efectivas para el control de los pa­rásitos internos.

Al considerar a las enfermedades metabólicas, se pueden citar las deficiencias minerales como diagnósticos más co­munes. Dentro de estas, la deficiencia de cobre es tal vez la más importante y ha sido diagnosticada en reiteradas oportunidades en nuestro país como factor causal de menores ín­dices productivos y de muertes. También pueden ocurrir de­ficiencias de macrominerales en categorías de ciervos de alto nivel productivo, como son los machos adultos en período de crecimiento de astas y los animales jóvenes en etapa de recría a partir del destete. Para diagnosticar en forma tem­prana todas estas deficiencias es recomendable realizar en forma periódica muestreos y análisis de sangre y del agua y alimento que consumen los ciervos.

El meteorismo espumoso no se presenta en esta especie animal, característica muy deseable y beneficiosa ya que per­mite pastorear sin problema pasturas de alta calidad com­puestas por leguminosas con estado fenológico temprano para lograr adecuadas ganancias de peso.

La acidosis crónica y aguda se observan frecuentemente en rodeos de ciervos cuando son alimentados con diferentes tipos de granos (principalmente el maíz), causando tras­tornos muy importantes, hasta inclusive la muerte por casos agudos. Cuando el curso es crónico, el problema más usual es el excesivo crecimiento de las pezuñas que culmina con la deformación del pie causando un grave trastorno en el desplazamiento, lo cual puede ser muy perjudicial cuando se trata de machos reproductores de alto valor genético.

Las muertes causadas por accidentes en arreos y movi­mientos de animales, pueden llegar a representar un porcen­taje importante en el total de muertes anuales si las prác­ticas de manejo no son las adecuadas. En este punto cobra gran importancia el personal que esté abocado a estas ta­reas.

En líneas generales, si la condición sanitaria y de manejo del rodeo es buena, el índice de muerte anual será muy bajo ( 2 %). En contraposición, si no existiera ningún tipo de control sanitario, las muertes anuales pueden alcanzar va­lores muy altos, no siendo raro observar criaderos que po­seen valores superiores al 7-8 %.

Nutrición

El Ciervo Colorado es un rumiante poligástrico similar a los bovinos. Sin embargo la proporción de su tracto gastrointes­tinal en relación al resto del cuerpo es inferior al del vacuno, por lo cual el tiempo de permanencia del alimento en el rumen es menor lo cual significa que esta especie no está preparada para consumir alimentos muy fibrosos o de baja digestibilidad, existiendo un bajo aprovechamiento de este tipo de alimentos en comparación al bovino. A diferencia de esto, los alimentos de alta digestíbilidad, son mas eficientemente aprovechados por el ciervo que por el vacuno. Todo esto implica que es más conveniente alimentar a los ciervos con forraje de buena calidad (alta digestibilidad).

En condiciones de silvestría los ciervos poseen una dieta muy variada, consumiendo brotes de árboles, hojas, cortezas, frutos, semillas, pastos, etc. En condiciones de cautiverio es posible utilizar desde pasturas (leguminosas y gramíneas) hasta verdeos (avena, mijo, sorgo, etc.) sin ningún incon­veniente. Los ciervos consumen también forrajes conser­vados como silajes, henos, granos, etc.

Una característica indeseable en la conducta de consumo del ciervo es el alto grado de selección, la altura baja de corte de los pastos, y el desperdicio que realizan por pisoteo debido a su constante desplazamiento en el potrero y las altas cargas por ha utilizadas. Por esta razón es muy impor­tante disminuir estas pérdidas con adecuadas prácticas de manejo como por ejemplo, evitar el sobrepastoreo o la per­manencia de lotes durante mucho tiempo en el mismo potrero, producir pasturas o verdeos con alta disponibilidad de materia seca por ha (para contrarrestar las altas cargas por ha), no utilizar variedades de pastos que no sean del agrado de los ciervos (pastos duros o muy fibrosos), etc.

Fisiológicamente y por su estacionalidad reproductiva, el ciervo presenta una gran variación en el consumo diario de materia seca dependiendo de la época del año. Es por esto que al llegar el Otoño, disminuye el consumo en forma muy marcada lo cual se manifiesta evidentemente en el macho adulto pudiendo llegar a reducir su consumo a un 20-50 % de lo que consumía en la época de primavera-verano. Esto se debe exclusivamente a un efecto hormonal por los altos niveles de testosterona producidos en esta época, causando importantes pérdidas de peso corporal que es independiente de la cantidad de alimento que tengan disponible los ani­males.

La época de mayor requerimiento nutricional y consumo en animales adultos es en primavera-verano, cuando las hembras paren y deben amamantar a sus crías y los machos están en período de crecimiento de sus astas y acumulando reservas corporales (tejido adiposo) para afrontar el período reproductivo. En ambos casos los animales presentan altos requerimientos minerales, energéticos y proteicos que deben ser suplidos en la dieta para que puedan expresar al máximo su potencial de producción.

Los ciervos jóvenes de recría (desde el destete hasta los 2 años) también poseen altos requerimientos nutricionales que si no son suplidos en la dieta dan como resultado po­bres desarrollos corporales que afectarán a su desempeño productivo futuro, expresado por bajos % de preñez y pari­ción en las hembras y el menor desarrollo de las astas en los machos que se puede ver afectada hasta los 4-5 años de edad sí la recría no fue la adecuada. Las ganancias promedio de peso recomendables desde el destete hasta los 15 meses de edad para las hembras debieran ser superiores a los 100 grs/cab/día, siendo lo ideal ganancias entre 120 y 150 grs/cab/día. En machos las ganancias promedio de peso deberían ser superiores a los 190 grs/cab/día para llegar a tener al menos 100 kg al año de edad y por encima de 160 kg en promedio a los 2 años.

Mejoramiento genético

La calidad genética de los animales es un factor de vital im­portancia en esta producción ganadera, siendo determinante en el valor de venta de cada animal. Esto significa que el valor de un ciervo de mala calidad genética es varias veces inferior al de uno con buena calidad. Por este motivo es fun­damental la incorporación de genética a los criaderos y es­tablecer programas de mejoramiento para producir mejores animales traduciéndose directamente en un mayor valor mo­netario de cada ejemplar.

El potencial de producción de cornamenta, tanto en ma­chos como en hembras, es la principal característica que de­termina la calidad genética de cada animal. Por ser la pro­ducción de astas altamente heredable, es posible lograr ex­celentes resultados cuando se implementan adecuados pro­gramas de mejoramiento en un rodeo de ciervos. Actual­mente los criadores han tomado conciencia de esto y están mejorando anualmente sus planteles a través de la compra de reproductores con alto potencial productivo. Salvo alguna cabaña de punta, la mayoría de los criaderos no están utili­zando aún prácticas reproductivas para dicho fin, sin em­bargo será cuestión de tiempo para que comiencen a realizar Inseminación Artificial y Transferencia Embrionaria, para efi­cientizar al máximo el potencial de ciertos reproductores de alto valor genético. Por otro lado, esta tecnología reproduc­tiva permite reducir los costos cuando se adquiere genética extranjera, ya que resulta más económico y menos riesgoso importar semen o embriones congelados que animales en pie.

Producción y Mercados

A pesar que la inversión inicial para comenzar con esta ac­tividad suele ser alta por los costos de instalaciones, los in­gresos generados por ventas de productos derivados de esta actividad también son altos ya que todos los valores se manejan en moneda estadounidense lo cual nos favorece por la relación cambiaría que existe con nuestra moneda desde hace ya varios años. Esto da como resultado interesantes va­lores de rentabilidad por ha que permiten amortizar en poco tiempo las inversiones realizadas inicialmente.

Las alternativas productivas en esta actividad son la pro­ducción de carne, de velvet, de asta dura, venta de repro­ductores, trofeos de caza y germoplasma (semen y em­briones). En nuestro país, la venta de animales para coto de caza y de reproductores son las dos producciones más reali­zadas en este momento. Recientemente se logró abrir la ex­portación de carne a la Unión Europea, que permaneció ce­rrada durante 6 Largos años a partir del brote de Aftosa ocu­rrido en los vacunos en el 2001. Esta nueva posibilidad de producir y vender carne abre interesantes expectativas de mercado en la cría de Ciervo Colorado.

La producción de velvet (asta en período de creci­miento) no ha tomado aún la importancia que debería tener, principalmente debido a que la baja producción que posee nuestro país no atrae la suficiente cantidad de com­pradores para que se genere competencia y aumente el valor del velvet. Sin embargo existe un importante mercado de este producto a nivel mundial que se provee casi exclusiva­mente de Nueva Zelanda ya que es el principal productor mundial. Países como Corea, Japón y China se encuentran entre los principales consumidores de este producto. Será necesario incrementar la cantidad de toneladas producidas anualmente para poder ofrecer y competir con otros países productores de velvet e incrementar el valor del mismo en nuestro país.

Actualmente la actividad está transitando por uno de sus mejores momentos ya que la demanda de animales en los úl­timos años se ha ido incrementando en forma sostenida hasta llegar al punto en que los criaderos existentes no pueden abastecer dicha demanda. Esto está generando por consecuencia un aumento en el valor de los animales y la aparición de nuevos establecimientos criadores, que aunque pequeños por el momento, poseen objetivos claros y de franco crecimiento.

Es difícil predecir como se desarrollará a futuro esta ac­tividad debido a las permanentes situaciones de cambio que lamentablemente sufren los mercados en nuestro país, pero por el momento se puede decir que la producción de Ciervos Colorados se encuentra en plena expansión, con un aumento en el stock de cabezas, situación beneficiosa para poder con­quistar nuevos mercados a nivel internacional, principal­mente en lo que hace a la producción de carne y velvet.

 

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