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Animales - Conejos
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FECUNDIDAD - GESTACIÓN - PARTO

Su reproducción depende de la asociación sexual del macho y hembra, proceso que consta de seis fases sucesivas

 

 

1°) ACOPLAMIENTO

Tiene por objeto la inseminación, esto es, la necesidad por parte del macho de eyacular sus gametos o espermatozoides, producidos por sus testículos, en la cavidad vulvo-vaginal de la hembra, y por parte de ésta de permitirles unirse con los gametos femeninos u óvulos, procedentes de los ovarios.

Este acoplamiento o cópula exige por parte de ambos protagonistas el deseo sexual, la erección del pene y del clítoris y la integridad anatómica de los órganos que intervienen en el acto.

 

2°) FECUNDACIÓN

Necesita una gameto génesis normal del macho y de la  hembra y de la integridad anatómica y funcional de los tractos genitales, que permitan el desplazamiento de los óvulos y espermatozoides hasta el punto de fertilización del gameto femenino por el gameto masculino, en el oviducto de la hembra para la formación del huevo o cigota.

 

3°) FIJACIÓN DEL HUEVO

El óvulo ya fecundado, debe fijarse en el endometrio.

 

4°) GESTACIÓN

Es el desarrollo del huevo.

 

5°) PARTO

Es el nacimiento del producto de la concepción.

 

6°) LACTANCIA

De la buena alimentación de la madre, dependerá la calidad de la alimentación de los gazapos, quienes en esta etapa deben recibir todos los componentes que contiene la leche y el calostro.

Contrariamente a lo que sucede en la mayor parte de las hembras de los mamíferos, la coneja no tiene ciclo estral periódico (ni cíclicos, ni estacionales).

En ella el mecanismo fisiológico neuro-hormonal no tiene lugar en fechas fijas; se pone en marcha únicamente si la coneja en estado de celo, acepta al macho, entonces a las 12 horas aproximadas de realizado la cópula, se rompen los folículos ováricos de Graaf, y así se produce la liberación del óvulo (ovulación),

El momento más propicio para hacer servir las conejas es  cuando se hallan en celo, lo que se reconoce porque están intranquilas, nerviosas, permanecen acostadas en la jaula con la grupa levantada, montan a sus compañeras, pierden el apetito, siendo el indicio más claro la vulva dilatada y con una fuerte coloración roja. La duración  del celo parece ser de 12 a 14 días.

La coneja debe ser conducida siempre a la jaula del macho, pues si éste se lleva a un lugar desconocido está inquieto, desorientado y sin advertir la presencia de la hembra; ésta, en cambio, por el olor peculiar de la jaula que habita el macho se entrega sin mayor resistencia.

Durante éste acto se debe proporcionar a los reproductores la mayor tranquilidad posible, pero es indispensable que el criador lo presencie, para cerciorarse que se haya cumplido normalmente.

Cuando la hembra, levantando la cola y patas y el macho encogiéndose lanza un grito especial cayendo de espaldas a un lado, podemos asegurar que la cópula se ha verificado normalmente.

Es conveniente que el macho repita el salto para tener la certeza de que la hembra ha sido servida; siempre existe un porcentaje de conejas que requieren más de uno o dos servicios para ser fecundadas.

Suele ocurrir con frecuencia que algunas hembras a pesar de manifestar todos los síntomas de estar en celo, no se dejan cubrir por el macho, corren por la jaula, se refugian en los rincones, dan fuertes gruñidos, se acurrucan y bajan el tercio  posterior para proteger sus órganos genitales cubriéndolos con la cola.

Esto ocurre con algunas hembras primerizas o aquellas que han tenido partos laboriosos, en este caso es conveniente volver la hembra a su jaula y dar al macho otra que esté en condiciones.

Cuando una coneja no se deja fecundar en un momento determinado es necesario insistir nuevamente, pues generalmente ocurre que cambie de actitud al cabo de algunos días.

Aunque los acoplamientos pueden efectuarse en cualquier momento del día, las horas más aconsejadas son las del atardecer cuando los conejos están más tranquilos.

La costumbre de algunos criadores de dejar los machos  varios días con, las hembras no es recomendada, pues aparte de que pariciones se producen, en forma muy irregular, los conejos se desgastan inútilmente sin poder aprovechar al máximo su capacidad reproductora.

Cuando se tiene la certeza que la coneja ha sido servida, se traslada con sumo cuidado a su propia jaula. Con el objeto de saber con exactitud la fecha de servicio, el macho que ha  intervenido en él, la fecha de parición, es conveniente llevar además del libro de anotaciones, una planilla que será colocada en la jaula de la hembra.

En esta forma, hallándose la tarjeta a la vista, se estará sobre aviso para el momento de la parición y poder procurar a la coneja los cuidados necesarios.

Aunque el conejo está capacitado para efectuar el servicio en cualquier época del año, ella está íntimamente relacionada con una serie de factores de distinta índole.

El criador debe  iniciar los trabajos de reproducción teniendo en cuenta sus necesidades, condiciones climáticas, factores de orden económico y otros.

La parición estacionada de primavera ofrece la ventaja de que los servicios se realizan sin inconvenientes, el clima es benigno y se disponen de abundantes pastos tiernos.

La parición de otoño, si bien permite obtener excelentes gazapos, ofrece dificultades en la reproducción por falta de fecundidad en las hembras e indiferencia sexual en ambos sexos.

 

 

SERVICIOS FORZADOS

Ciertas hembras muy nerviosas rehúsan con frecuencia al macho, en ese caso el criador puede recurrir al servicio forzado, método muy sencillo y que con un poco de práctica efectúa sin dificultad.

Esta operación se puede realizar en la misma jaula del macho o simplemente sobre una mesa, colocando la hembra con la cabeza dirigida hacia el operador, el que la sujeta con la mano izquierda por las orejas y la piel del lomo.

La mano derecha la coloca bajo el vientre entre las patas levantando ligeramente la grupa para facilitar el servicio, los dedos pulgar e índice se colocan a ambos lados de la vulva empujando con delicadeza hacia atrás para facilitar la penetración del pene.

Los conejos después de un cierto tiempo se habitúan perfectamente a éste sistema de aparemiento.

Los resultados que se logran con los servicios forzados no son siempre seguros, pues muchas hembras no son fecundadas por falta de ovulación.

 

ACOPLAMIENTO

El mejor sitio para que se verifique la unión sexual es el alojamiento del macho o las jaulas especiales a tal efecto.  Si se lleva el macho a la coneja, no es raro que ésta haga uso de su derecho de morada y muerda a aquél.

Si se llevan las conejas en celo a los machos llenos de vigor, se efectúa la unión sexual rápidamente, en la mayor parte  de los casos.

El servicio puede considerarse logrado cuando el macho se cae a un lado en actitud jadeante, a veces también hacia atrás, después que la coneja ha elevado su tercio posterior.

Después del servicio se lleva a la coneja inmediatamente a su alojamiento, en general basta un salto del macho gracias al cual entran millones de espermatozoides en el útero de la coneja.

Aunque basta un sólo espermatozoide para fecundar cada óvulo, es importante el despilfarro aparente de la naturaleza para asegurar la fecundación de los relativamente escasos óvulos.

Es aconsejable repetir el servicio cuando existen dudas de sí se hizo correctamente o nó.

No conviene la reclusión prolongada y sin control de ambos sexos juntos, pues es preciso impedir los daños corporales y el criador ignora en tales casos, si las conejas han sido realmente cubiertas y cuando lo fueron.

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