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Pieles de conejo - secado, muda, curtido y clasificación PDF Imprimir E-mail
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Secado de pieles

Después del desollado del animal, tal como hemos indicado anteriormente, es necesario proceder al secado de la piel, parte muy importante, ya que de su mejor o peor logro vendrá pos­teriormente el mejor o peor rendimiento que se sacará en la venta.

Es costumbre en los pueblos, después de quitar la piel, pe­garla contra una pared y dejar que se seque a la buena de Dios. Se ha de desterrar este procedimiento, que la mayoríade las veces desvaloriza enormemente la piel, pues es corriente queden arrugas en el cuero, que luego, al proceder al curtido de la piel, resultan ser los sitios que más fácilmente se estro­pean y cortan, además de quedarse sin pelo. También, con este procedimiento, es fácil la putrefacción con los consiguientes enjambres de moscas, por no vigilarse su secado, con lo que, suponiendo que no se estropee completamente la piel, hacen que en ella aparezcan anchas zonas en donde se cae el pelo.

Para el secado racional y lucrativo de pieles, a fin de poderlas vender en perfectas condiciones, hay dos métodos, que a conti­nuación detallamos; utilizándose el que primeramente vamos a exponer para las pieles

corrientes, y el otro en las que su alto valor comercial aconsejan darlas en condiciones óptimas.

El método más corrientemente empleado es el de introducir un alambre en forma de V en la especie de saco que ha que­dado al separar la piel del cuerpo, con el vértice correspon­diente a la parte que recubría la cabeza. Las ramas de la V hacen que la piel quede extendida en forma de triángulo. Una vez así preparadas, se cuelgan en sitio fresco, seco y ventilado.

El llamado sistema plano, y que, como antes indicábamos, es el utilizado para las pieles de valor, es el preferido por los compradores, pues les permite apreciar en el acto el estado de la piel, tanto el del pelo como el correspondiente al cuero, además de tener la ventaja de facilitar las operaciones del curtido.

Para secar la piel por este método se verifica un corte (al saco resultante del despellejamiento) desde la parte correspon­diente al labio inferior hasta la base de la cola. Queda entonces la piel completamente extendida, se coloca encima de un ta­blero, con el pelo contra la madera y la parte interior al aire, y se procede a clavarla con chinchetas o clavos finos, siguiendo su silueta y procurando que los clavos estén lo más distanciados posible, pero fijándola bien y mirando que no quede demasiado tensa.

Durante el verano es cuando más especialmente se han de vigilar las pieles, pues no es raro que en esta época del año se presente la putrefacción y caída del pelo. Es conveniente cambiarlas de sitio cada cuatro o cinco días, especialmente en invierno, en el que debido a la humedad pueden aparecer unas manchas verdes o negruzcas de moho que la echen a perder.

A continuación damos una fórmula que da óptimos resul­tados en la conservación del cuero, sobre todo en verano, apli­cando un par de pasadas de la solución.


Agua...............................1 litro

Sulfato alumínico puro .           60 grs.

Cloruro  sódico  ....       30 grs.

En quince días, o un mes a lo sumo, están secas, y entonces ha de precederse a su almacenamiento, en espera de venderlas. Pueden guardarse en cajas de dos en dos, pelo contra pelo y en bolsas de papel o plástico.

El principal enemigo de las pieles en su almacenamiento es la polilla, que las estropea completamente y que no hace mu­chos años producía grandes pérdidas. Actualmente, con los pre­parados que hay en el comercio, a base de DDT y del gamma-hexano, ha dejado de ser un problema; requiere, empero, que se tenga en cuenta y se prevenga su aparición.

Exceptuando los conejos de raza Castorrex, el pelo de estos animales se compone de dos clases, la capa y el subpelo o pelo propiamente dicho. La primera consta de unos pelos relativa­mente poco  numerosos,  ásperos y largos,  debajo  de  la  cual hay una capa de pelo corto muy suave y espeso, que es el que verdaderamente da valor a la piel y que constituye el sub­pelo. En las hembras, si no han amamantado recientemente, la piel es preferida a la de los machos, por tener el subpelo más suave, sedoso y denso, además de ser el cuero también mucho más suave.

La muda

La muda y su duración están estrechamente relacionadas con la alimentación, alojamiento, método de vida y temperatura ambiente.Normalmente, en Europa la muda se inicia en el mes de abril, terminándose en octubre, siendo los meses de junio, julio y agosto los meses en que la muda está en su punto álgido, por lo que las pieles obtenidas durante este trimestre serán las de menos valor, si es que poseen alguno.

Al nacer, los gazapos lo hacen completamente desprovistos de pelo, para en los días sucesivos recubrirse de una fina pelusilla que, hacia los quince días, los cubre por completo. Este primer pelo, muy corto y denso, generalmente es de un color distinto al que ha de ser definitivo en las razas peleteras de color, el cual se consigue a través de sucesivas mudas.

El cunicultor que haya montado la explotación con el fin primordial de dedicarse a la obtención de pieles, ha de conocer perfectamente la época de muda, con el fin de abstenerse de sacrificar animales durante esta época, ya que las pieles obtenidas en dicho período poseen muy escaso valor peletero. Además, hay que tener en cuenta que la piel se ajuste en color a los cánones de la raza explotada.

Visto el período que comprende la muda, es lógico deducir que ésta se efectúa de un modo paulatino y no repentinamente, como en las aves, en las cuales este acto fisiológico les acarrea un gran quebranto orgánico que puede abocarlas a estados más o menos graves, que incluso pueden llegar a la muerte.

No ocurre esto en el conejo, el cual, si está debidamente atendido en todas sus necesidades, pasa por este período sin peligro al­guno.  En  algunos  puntos,  como  en Inglaterra,  se  suscitaron grandes  controversias  sobre  si  era  lógico y  adecuado  cubrir hembras   durante  este   período  y   si   en   caso   de   verificarse el apareamiento, los gazapos podían heredar algunas deficien­cias en su pelaje.

Como es lógico, cada parte expuso y defendió sus razonamientos. Unos, guiándose en que durante la época de muda los conejos silvestres no se aparean, afirmaron que las crías durante esta época eran  contranatural.  Contra  esto  se argumentó que en Inglaterra se organizan exposiciones en los meses comprendidos entre agosto y noviembre, ambos inclusive, y que precisamente en estas exposiciones había concursos para conejos jóvenes de cuatro meses, que se presentaban en per­fecto estado.

Además, la práctica corrobora el que no hay ningún inconveniente en que se verifique la monta entre animales en muda si se compensa el desgaste de materias nitrogenadas que requiere la formación de pelo.


Clasificación de las pieles

Antes de verificar el sacrificio de un animal peletero, sea cual sea la época, pues siempre se encuentran casos de anoma­lía dentro del período que se considera normal, es necesario hacer un examen. En primer lugar se hará una revisión general del animal para ver si el estado de carnes y el color del pelo es el adecuado, desechando los flacos o los que presenten man­chas de distinto color al del patrón racial. Luego, si ha satisfe­cho ese primer examen, se pasa la mano, a contrapelo, por diver­sas regiones del animal, para apreciar si se desprende el pelo y si tiene una densidad y longitud uniforme; concluido satisfac­toriamente este segundo examen, se procede a colocar al ani­mal sobre la mesa y, debidamente sujeto, se le sopla, pasando al mismo tiempo la mano a contrapelo en diferentes lugares, como el lomo, flancos y nuca, lo que permitirá apreciar si la piel presenta alguna mancha, lo cual indica que la muda no ha terminado. Si el animal ha pasado sin menoscabo por estas tres pruebas, se le puede sacrificar tranquilamente, con la absoluta certeza de que la piel reunirá todos los requisitos exi­gidos para su total aprovechamiento

Las enfermedades, el hambre, los malos alojamientos, sobre todos los locales húmedos, retrasan la muda, mientras que la regularizan e incluso la reducen los alojamientos adecuadosLos conejos criados en jaulas estrechas tienen el pelaje menos nutrido y compacto que los criados en semilibertad, y éstos, a su vez, menos que los criados en libertad en corrales o cotos, lo que indica que las condiciones climatológicas y de ejercicio influyen en el carácter del pelo y cuero.

Las enfermedades, el hambre, los malos alojamientos, sobre todos los locales húmedos, retrasan la muda, mientras que la regularizan e incluso la reducen los alojamientos adecuados e higiénicos, la alimentación suficiente, adecuada, sana y cien­tíficamente controlada, la salud, el destete a su debido tiempo, etcétera.

Los franceses clasifican las pieles, según su peso, en Forts, Clapuir y Entre-Deux, correspondientes a la clasificación espa­ñola de extras, primeras y segundas, respectivamente. El peso es de 105 a 125 g. para las últimas, de 145 a 165 g. para las segundas y de 240 a 260 g. para las extras.

Además del peso se tiene en cuenta la procedencia, el estado de conservación y belleza de la piel. Las que no tienen los pe­sos señalados, están mal conservadas o presentan taras o man­chas de color, reciben la denominación de pieles de desecho y se destinan a usos distintos a la peletería, como es la fabri­cación de sombreros, fieltros, colas, etcétera.

En la obtención de pieles de valor, lo mismo que en las otras fases de explotación del conejo, se ha discutido mucho sobre los efectos de la consanguinidad. Se puede afirmar que para la fijación del tipo es aconsejable, y casi podríamos decir impres­cindible, el cruce entre animales emparentados estrechamente entre sí; pero esto, que indudablemente fija perfectamente las buenas cualidades de los individuos, tiene el inconveniente de fijar también los factores letales y subletales que tantos perjui­cios puede ocasionar en los conejares, por lo que aconsejamos usar este procedimiento con restricciones y no sin que antes el cunicultor se haya documentado lo más ampliamente posible sobre las leyes de la herencia. La práctica ha demostrado que los cruces entre hermanos generalmente acarrean desastrosos resultados, siendo aconsejables, por su mejor resultado, los cru­ces de hijo con madre o nieto y abuela.

El cuero de conejo se utiliza principalmente para peletería, fabricación de prendas de vestir; adornos de señora, sombreros de fieltro, forros de guante, etcétera.

La disminución o desaparición de muchos de los animales de peletería y el aumento de la demanda han hecho que las pieles de conejo cada día sean más buscadas y cotizadas en el mercado, que, debidamente tratadas, imitan tan perfectamente a las pieles de alta cotización, que sólo personas con conocimien­tos sobre la materia son capaces de distinguirlas de las au­ténticas.


Damos a continuación una lista de los nombres aplicados a las pieles de conejos y liebres después de manufacturadas, extraída del libro de Alberto Brillat La cría industrial del co­nejo.

Lobo del Ártico. Piel de conejo teñida.

Lobo australiano. Piel de conejo australiano esquilada y teñida.

Zorro negro del Báltico. Piel de conejo teñida de negro.

Zorro café del Báltico. Piel de liebre teñida de color café.

León del Báltico. Piel de conejo australiano en su color normal.

Leopardo del Báltico. Piel de conejo australiano teñida y estampada de color leopardo.

Zorro rojo del Báltico. Piel de conejo rojo de Austria.

Lobo del Báltico. Piel de conejo teñida.

Zorro blanco del Báltico. Piel de conejo o liebre en su color natural.

Lobo de Bahía. Piel de conejo teñida.

Piel de Castor. Piel de conejo teñida, imitación castor.

Castor belga. Piel de conejo teñida, imitación castor.

Liebre negra. Piel de liebre teñida de negro.

Bluereta. Piel de conejo teñida de azul.

Castoreta. Piel de conejo teñida, imitación castor.

Chinchilleta. Piel de conejo teñida, imitación chinchilla.

Lobo de costa. Piel de conejo esquilada y teñida.

Castor eléctrico. Piel de conejo teñida.

Topo eléctrico. Piel de conejo teñida.

Lobo eléctrico. Piel de conejo teñida.

Crimineta. Piel de conejo teñida de blanco.

Castor francés. Piel de conejo teñida.

Chinchilla francesa. Piel de conejo teñida, imitación chin­chilla.

Marta cebellina. Piel de conejo teñida.

Leopardo francés. Piel de lustre teñida, imitación leopardo.

Lobo francés. Piel de conejo teñida y esquilada.

Imitación armiño. Piel de conejo blanco.

Castor de Mendoza. Piel de conejo esquilada y teñida.

Tigre del Báltico. Piel de conejo australiano teñida, imita­ción tigre.

Visoneta. Piel de conejo teñida.

Almizclera. Piel  de conejo esquilada  y teñida, imitación nutria.

Nutrieta. Piel de conejo esquilada y teñida.

Lobo polar. Piel de conejo teñida, imitación lobo.

Lobo romano. Piel de conejo teñida.

Leopardo ruso. Piel de conejo teñida, estampada, imitaciónleopardo.

Ardilla.   Piel de conejo teñida.


Curtimiento

Aunque este aspecto de la industria no entra en la cunicul­tura propiamente dicha, no estará por demás que el que se de­dique a la cría del conejo tenga algunas ideas de los procedi­mientos más a su alcance por si en algún momento determinado le interesara curtirse las pieles.

Desde luego, los procedimientos que vamos a exponer son de uso muy antiguo, pero los más asequibles a cualquier cuni­cultor, ya que los métodos modernos de curtido requieren cos­tosas máquinas, procedimientos complicadísimos y una gran especialización.


Curtimiento por el aceite

Después de haber tenido la piel durante un día en agua y haberla lavado, se embadurna el cuero con aceite de oliva o de algodón y se frota rápidamente (cogiéndola por los extremos) por una cuerda sujeta por sus cabos, un algo suavemente con el fin de que no esté tirante y forme un arco. Se frota varias veces la piel en diversos sentidos por la parte del cuero y siem­pre después de haberla untado con aceite, así como la cuerda. Por esta fricción la piel se calienta y reblandece, adquiriendo una flexibilidad altamente apreciable. Después de las operacio­nes de frote se moja ligeramente la piel, se envuelve durante 10 ó 12 horas en un trapo basto y luego, previa su incisión para dejarla abierta, se procede a arrancar la fina membrana que la recubre, lo cual se hace sin ninguna dificultad. Luego se espolvorea la piel por sus dos caras con polvo de yeso y se frota sacudiéndola luego y amasándola a continuación con serrín de encina bien seco, quedando así terminado el curtido.


 

Curtimiento con polvos de alumbre

Este procedimiento tiene varias modalidades, siendo la más sencilla y rápida la que se efectúa frotando el cuero con alum­bre pulverizado, previa limpieza de restos de carne y grasa adheridos a él. Después se coloca la piel encima de un papel por cuya superficie se ha extendido una capa de polvos de alumbre y se enrolla; no desarrollándola hasta que el pelo resiste a los tirones fuertes y.no se arranca.

Curtimiento con zumaque

Después de limpiar los cueros de todas las partículas de carne grasa a ellos adheridas, se extiende la piel sobre un ta­blero, sujetándola lo más tirante posible y con el pelo contra la madera. Se practican en el cuero una serie de agujeros pinchándolo con una aguja algo gruesa, y se procede a con­tinuación a extender sobre él, con una muñeca de lana, la solución de polvos de zumaque. Los agujeros se ejecutan con el fin de que penetre mejor y más profundamente la solución. Se lava después con agua y se pone a secar a la sombra, repi­tiendo la operación dos o tres veces al día.


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