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Sistemas de producción a campo; cambios cualitativos para afrontar las transformaciones de la cadena de valor porcina

Jorge Brunori. 2007. Fericerdo 2007, E.E.A INTA Marcos Juárez,

Informe de Actualización Técnica Nº 6:23-26.

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La producción porcina nacional se desarrolla en un nuevo ambiente de globalización y competencia. Entender esta situación y no solo resistirla constituye un gran desafío y una dosis de sentido de adaptación. Este escenario hace que en la actualidad se deba concebir la producción agrícola porcina como una empresa y al productor como un empresario, que no sólo produce en los momentos positivos sino que está preparado para sortear las situaciones críticas. Por ello, se puede que la producción de cerdos, actual y del futuro, estará regida por la eficiencia integral del sistema y esto demanda un cambio en nuestra forma de trabajo.

Es en este estrato de sistemas productivos de pequeña y mediana escala donde este cambio deberá ser mayor, dado que estos establecimientos todavía no han alcanzado el nivel productivo necesario para adaptarse a este nuevo escenario. Datos obtenidos mediante encuestas realizadas a pequeños y medianos productores, marcan niveles de producción de entre 8 y 10 capones terminados por madre y por año, cifra muy distante de la esperada para sistemas de este tamaño, considerados de alta eficiencia.

Todo eso conduce a plantearnos, si es posible en este estrato de productores y en este escenario, alcanzar la productividad que permita su sustentabilidad en el tiempo. La respuesta a este planteo se encuentra tranqueras adentro, es allí donde se deberá focalizar gran parte del trabajo para corregir los puntos críticos de los sistemas de producción de cerdos a pequeña o mediana escala de nuestro país, los cuales impiden alcanzar la eficiencia productiva esperada y necesaria para la sustentabilidad del sistema (Caminotti, 1995a).

Para corregir esos puntos críticos se deberá aplicar un paquete de normas de trabajo teniendo como objetivo un sistema productivo que alcance dos o más partos por madre y por año; que tenga una conversión global de alimento en carne de 3,5:1 y que por cada madre se produzcan en el año 16 a 18 capones.

Las pautas de trabajo que permitirán alcanzar este objetivo de eficiencia productiva deben incluir:

1. La planificación del establecimiento en el largo plazo, contemplando la rentabilidad de las actividades (subsistemas) incluidas en el sistema, la diversificación para disminuir riesgos, el respeto por el medio ambiente y el bienestar animal, la plena utilización de la mano de obra y la armónica integración productiva entre al sistema agrícola y porcino.

Al planificar un sistema de pequeña y mediana escala deberemos considerarlo como un esquema transformador de grano en carnes, para lo cual es de suma importancia la planificación de la cantidad de granos necesaria para un año de producción, teniendo como base que cada madre, para producir 16 a 18 capones por año en un sistema de este tipo, demanda 60 quintales de alimento balanceado.

También se deberán contemplar dentro de la planificación los aspectos referidos a las condiciones topográficas y régimen de lluvias del lugar en el cual se asienta el criadero; que un sistema a campo demanda una inversión inicial considerable, que según estimaciones, ronda los 3.000 a 4.000 pesos por madre instalada, sin considerar la tierra.

Un sistema de este tipo tendrá una demanda laboral de un operario por cada 30 cerdas madres (Campagna, 2003). Por otra parte, los sistemas a campo deben tener un límite en la cantidad de cerdas a instalar, estimada entre 80 a 100 cerdas. Superado ese limite, es conveniente comenzar a confinar algunas de las etapas productivas.

2. En los aspectos técnicos del sistema se deberá considerar la utilización del tipo de tapiz vegeta/ y la rotación de las instalaciones, dado que éstos constituyen los pilares operativos de un sistema de producción campo de pequeña y mediana escala (Caminotti et al., 1995b).

En lo referente al tapiz se pueden utilizar dos alternativas productivas como el uso de leguminosas (alfalfa y trébol blanco) o el de gramíneas (festuca, raigrás, gramón, Gatton panic, etc.). La diferencia entre ambas está dada por la carga que podemos utilizar en cada caso, estimándose ésta en 2,5 cerdas por hectárea en leguminosas y en 4,5 cerdas/ha para gramíneas. En este último caso, dependiendo del tipo de gramíneas que se puedan utilizar de acuerdo a las diferentes regiones del país, esta carga puede ser mayor.

La rotación de las instalaciones evita la contaminación del suelo y por ende la aparición de problemas sanitarios. Para poder realizar esta tarea es necesario que las instalaciones sean transportables y el período de rotación estará dado por la persistencia del tapiz, con un tiempo de uso máximo estimado del suelo de 7 años.

3. La organización de las cerdas en grupos o bandas de parición. Esta organización en grupos o tandas de servicio es uno de los aspectos fundamentales del conjunto de prácticas a implementar en la organización del sistema y del necesario ajuste cuantitativo entre animales e instalaciones. El manejo en banda resulta de dividir las cerdas en grupos que comparten las mismas fases productivas a intervalos regulares y que ocupan en forma secuencial cada una de las instalaciones (Muñoz luna, 1994; Lagreca et al, 2000).

4. La aplicación de estrategias de manejos en los puntos críticos del sistema. Este punto se refiere al manejo en tres momentos fundamentales como son el manejo del servicio, parto y destete. Son éstos, los puntos más importantes de todo el ciclo productivo y. es allí donde son necesarias prácticas integrales de manejo, que respondan a las necesidades de los animales y que sean aplicados con criterio y habilidad por parte del productor (Brunori et al., 1991).

5. Alcanzar un producto de calidad: esta es la llave que permitirá abrir mercados e insertarnos competitivamente en ellos. Para poder tener calidad en el producto final es necesario trabajar con reproductores de elevado nivel genético y con una alimentación equilibrada en nutrientes, acorde a cada categoría.

6. Eficiente conversión del alimento en carne: en la producción de cerdos, el alimento constituye más del 75 % del costo total del kilogramo de carne logrado. Esto demanda un sistema productivo con índices de conversión que no superen los 3,5 kg de alimento balanceado por kg de carne producido. Para alcanzar esto, se deben tener en cuenta aspectos que afectan este índice entre los cuales se encuentran la genética, el alimento, temperatura, sanidad, instalaciones, el agua y fundamentalmente las pérdidas de alimento (Muñoz Luna, 1994. Lagreca et al., 2000. Campagna, 2003)

7. Utilizar instalaciones funcionales. El mejoramiento de las instalaciones en las explotaciones porcinas es de fundamental importancia dado que repercute notablemente en la eficacia y las condiciones de trabajo del productor. Por ello, es de suma importancia el diseño funcional de las instalaciones, utilizando materiales adecuados para las condiciones de crianza y que respondan a las necesidades de los animales. Un punto que debe ser tratado en particular, dada la amplia gama de formas y estructuras presentes en nuestros criaderos, es el diseño de las parideras. En este aspecto, se recomienda que las parideras sean rectangulares, transportables, cerrados en el invierno, ventilados en el verano, con un adecuado sistema "anti aplastamiento" de lechones, construidas con materiales que aseguren su durabilidad y que su costo no sea elevado.

Por otra parte, para obtener el máximo provecho de las instalaciones, es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

        Sombra: con dimensiones acordes a cada categoría. Para cerdas se recomienda 2,5 a 3 m2 por animal, padrillos 4 a 4, 5 m2, en cachorros de hasta 40 kg, 0,4 m2 por animal, en cachorros de 40 a 60 kg, 0,6 m2 por animal y en terminación de 60 a 110 kg, 1,10 m2 por animal (Caminotti et al., 1994a).

        Aguadas. respetar la relación de una aguada cada 10 a 15 animales. La altura de las aguadas debiera ser para chupete-tazón de 30 a 40 cm. En cuanto a la altura de los chupetes, para el lechón colocarlos a 15 cm; en destetes de 20-25 cm; en cachorros de 30-35 cm; en terminación a 50-60 cm y para reproductores a 60-70 cm. El flujo de agua, en lechones debiera ser de 250 a 300 cc/min; en animales de destete de 700 cc/min; en cachorros y animales en terminación de 1,5 I/min y en reproductores de 1,5 a 2,0 I/min (Caminotti et al., 1994c).

        Comederos deben guardar una relación de una boca cada 4-6 animales en alimentación a voluntad. El ancho de boca, en lactancia y post destete debe ofrecer unos 20 cm; para cachorros en recría, 25 cm y para cerdos en terminación 30 cm. La profundidad de boca puede variar de 20 a 30 cm.

El tipo de alambrado recomendado para cada etapa productiva será: fijo tipo chanchero para las etapas de servicios, cachorras, parto, lactancia y post destete. En recría, se puede utilizar alambrado eléctrico. En terminación y gestación, para este tipo de alambrado se recomienda utilizar dos hilos, colocados el primero a 15­-20 cm del suelo y el segundo a 25 cm del primero (Caminotti et al., 1994c)

Por último, se remarca especialmente la necesidad de utilizar instalaciones para cerdas recién servidas en épocas estivales que permitan su alojamiento a resguardo del sol durante los primeros 60 días de la gestación. Esto es muy necesario, pues en aquellas cerdas cruza, cuyo pelaje es blanco, por acción de los rayos solares, se produce un efecto inflamatoria con la consiguiente liberación de prostaglandinas que, por su acción sobre el ovario, hacen que disminuya la progesterona con producción del aborto de la cerda gestante (Ambroggi, 2000).

8. El esquema sanitario: se debe aplicar un plan sanitario compuesto por una serie de prácticas que, aplicadas con criterio y habilidad, redundan en beneficios para la salud y el bienestar animal. El plan sanitario para un sistema de pequeña y mediana escala tiene que ser sistemático, integrado con los demás factores de producción y de fácil implementación. Debe estar compuesto de pautas básicas como son las desparasitaciones internas y externas y el control de enfermedades reproductivas y respiratorias. Esto será complementado con la implementación de prácticas de aclimatación y aislamiento de cachorras primerizas, limpieza, desinfección y rotación de instalaciones, desarrollo de perfiles sexológicos, capacitación del personal e implementación de normas de bioseguridad (Muñoz et al., 1997).

9. El personal constituye el pilar operativo de un sistema eficiente de producción de cerdos a pequeña y mediana escala. El operario deberá ejecutar su trabajo en forma precisa, ser ordenado, detallista, no ser agresivo con los animales; en una palabra, estar capacitado. Tiene que ser capaz de responder ante cualquier inconveniente, con un accionar que denote un compromiso con el sistema, sintiéndose parte del mismo.

10. La gestión empresarial del productor. Es éste uno de los puntos en donde más fallas se encuentran; la escasa o nula gestión del productor sobre su establecimiento es moneda corriente en este tipo de sistemas. Por ello, el cambio productivo no podrá ser logrado sin contar con productores capacitados, conduciendo registros, analizándolos y definiendo estrategias operativas y comerciales. Es aquí donde el asociativismo se ha revelado como un modelo de trabajo clave para mejorar la gestión de la empresa.

Conclusiones

        La producción de cerdos de Argentina debe realizar un cambio cualitativo y cuantitativo en los sistemas de pequeños y medianos productores los cuales tienen todavía valores de eficiencia productiva muy por debajo del óptimo.

        Esta situación deberá ser revertida para que estas empresas sean sustentables y la eficiencia es la herramienta que "tranquera adentro" nos permite alcanzar la sustentabilidad de la actividad a largo plazo

        Para alcanzar este objetivo debe darse un inmediato cambio en el productor, el cual debe dejar de ser solamente un "producto operario" y transformarse en un "empresario estratégico". Esta es sin duda una visión diferente de su rol.

Bibliografía

Ambrogi, A. 2000. Problemas reproductivos estacionales en sistemas al aire libre. Resúmenes de charlas técnicas y conferencias. Fericerdo 2000. Estación Experimental INTA Marcos Juárez, pp 6-13.

Brunori, J.; Caminotti, S.; Spiner, N. 1991. Manejo de los cerdos INTA. Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez. Hoja Informativa N4 5, 3 p.

Campagna, D. 2003. Caracterización de los principales componentes de producción de cerdos a campo de argentina. III Encuentro latinoamericano de especialistas en producción porcina a campo. INTA Marcos Juárez. www.gidesporc.com.ar . 4 pp.

Caminotti, S.; Spiner, N.; Brunori, 1. 1994a. Sombra para cerdos. Hoja Informativa N° 264. INTA Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez. 5 pp.

Caminotti; S.; Spiner, N.; Brunori, J. 1994b. Instalaciones para efectuar operaciones diversas en porcinos. Hoja Informativa N4 264. INTA Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez, 5 pp.

Caminotti, S. Spiner, N. Brunori, 1. 1994c. Bebederos para porcinos: Hoja Informativa Nº 279. Experimental Agropecuaria Marcos Juárez, 4 pp. INTA Estación

Caminotti, S. 1995a. Conceptualización de la cría de cerdos a campo. Hoja Informativa Nº 287. INTA Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez, 2 pp.

Caminotti, S.; Spiner, N.; Brunori, 1. 1995b. Producción intensiva de porcinos sobre pasturas. Hoja Informativa Nº 288. INTA Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez 2 pp.

Lagreca, L.; Marotta, E. 2000. Producción de lechones a campo con alta perfomance. Primer Curso de Actualización sobre aspectos productivos y de comercialización en el sector porcino (Resúmenes). Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, pp 49-63.

Muñoz Luna, A. 1994. Sistema de alta eficiencia productiva a campo. Aspectos generales y consideraciones específicas de diseño de explotaciones y manejo del efectivo animal. Memorias III Congreso Nacional de Producción Porcina y VIII Jornadas de Actualización Porcina. Rosario. Argentina. pp 125-167.

Muñoz luna, A.; Marotta, E.; Lagreca, L.; Willians, S.; Rouco Yánez, A. 1997. a. Manejo y consideraciones sanitarias. En: Producción de cerdos al aire libre. Porci Aula Veterinaria, España. Nº 38, pp 61-69.

 

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