You are here: Home Avicultura El yacaré overo
El yacaré overo PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 1
MaloBueno 
Animales - Yacarés
Modificar el tamaño de letra:

El yacaré overo

Ambiente Ecológico. 2002. Fauna, Edición 85, Sept.-Dic./02.

Proyecto Yacaré,  www.mupcn.com.ar/yacare

Proyecto Yacaré

NOMBRE CIENTÍFICO: Caiman latirostris

GÉNERO: Caiman

ESPECIE: Latirostris

NOMBRES VERNÁCULOS: Yacaré Overo; Yacaré Ñato; Yacaré de Hocico Ancho; Jacaré-de-papo-amarelo (portugués); Broad Snouted Caiman (inglés).

 

TAMAÑO:

Al nacer pesan unos 40 gramos y miden 22 centímetros. El tamaño de adulto actual para un macho está en el orden de los 2,60 m de longitud y unos 80 kg de peso. Registros históricos citan animales de hasta 3,2 m.

CARACTERÍSTICAS GENERALES:

Su cuerpo comprimido dorso-ventralmente, la cola musculosa y afilada lateralmente, mas una piel prácticamente impermeable y con manchas de camuflaje, lo transforman en un nadador perfectamente adaptado a lugares ricamente vegetados donde gracias a sus ojos y narinas de ubicación dorsal puede pasar desapercibido tanto para potenciales presas como para predadores.

HÁBITAT:

Su existencia está indefectiblemente asociada al agua, aunque a diferencia de la mayoría de los Crocodylia, no son fáciles de observar en los grandes espejos o cursos de aguas limpias. El Yacaré Overo prefiere ambientes acuáticos en general de poca profundidad y casi siempre fuertemente vegetados, lugares de muy difícil acceso para la mayoría de los predadores (incluido el ser humano), y con una gran abundancia de alimento.

Las poblaciones más interesantes de la especie se encuentran en los grandes esteros asociados a las planicies de inundación de los ríos de llanura como el Paraná, el Uruguay y el Salado. Una fracción de la población suele permanecer cerca de los canales o cavas de erosión hídrica dentro del monte, alejados varios kilómetros de espejos de agua permanente.

BIOLOGÍA:

Los yacarés dependen de la temperatura exterior para desarrollar sus actividades, por lo que en invierno su vida se limita a unos pocos movimientos para exponerse al sol o sumergirse. Cuando llega la primavera y los primeros calores, los yacarés comienzan a alimentarse hasta llegar al pico máximo de actividad en la temporada reproductiva. En este período se producen algunas disputas territoriales hasta que comienzan las cópulas.

Los apareamientos se producen siempre en el agua, luego de que el macho, tras una persecución de duración variable, logra atrapar y cubrir a la hembra. Una vez fecundadas, las hembras se alejan a lugares apartados, a veces a kilómetros de los ambientes de residencia habitual en aguas permanentes, incluso a la profundidad del monte, para iniciar la construcción del nido.

Estos montículos de materia vegetal, tierra, arena, ramas y deyecciones, actúan como incubadoras naturales, especies de silos que por el calor del sol y la fermentación producen una temperatura interior casi uniforme durante todo el ciclo, que dura unos 70 días.

Las posturas se producen entre principios de diciembre y mediados de enero, y dependiendo del lugar y el carácter de la hembra, pueden observarse actitudes de defensa del nido, que se manifiestan con marcada agresividad para con cualquier intruso en las cercanías. Se estima que en condiciones naturales, al finalizar el período de incubación, solo eclosionan entre el 30 y el 50% de los huevos puestos en la temporada.

Esta elevada mortandad embrionaria puede deberse a factores ambientales directos como las inundaciones o las sequías extremas, aunque también tienen gran influencia algunos indirectos, como la predación de huevos que se produce en años relativamente secos, donde hasta el 50% de los nidos en el monte y el 80% de los nidos en albardones, se transforman en alimento para otros animales.

Contra lo que podría suponerse, aún no ha pasado lo peor. Los recién nacidos con su pequeña masa corporal, quedan expuestos a garzas, cigüeñas, zorros, iguanas, caranchos, y toda clase de carnívoros del humedal. Por otra parte, las primeras heladas sorprenden a los pichones con un peso inferior a los 70 gramos, por lo que si no encuentran un lugar apto para refugiarse, difícilmente superen el primer invierno.

Raramente el 10% de los animales que nacen, alcanza a cumplir un año. Esto fácilmente explica la estrategia reproductiva de la especie, que como en el caso de la mayoría de los reptiles, producen una frágil, pero abundante descendencia, lo que garantiza que al menos unos pocos lleguen al estado adulto.

ESTADO POBLACIONAL:

Como en la mayoría de los cocodrilos, su situación se encuentra en estado de recuperación gracias a los controles internacionales y al estímulo a los programas de utilización comercial conservacionista, o programas de uso sostenible. Si bien la especie en general aún se encuentra incluida en el Apéndice I de CITES, en el año 1997 la población santafesina de Caiman latirostris fue transferida al Apéndice II, lo que habla a las claras de una franca recuperación.

De cualquier modo persisten algunos aspectos preocupantes con respecto al futuro, y curiosamente no están relacionados con la caza furtiva ni con la utilización comercial, sino con la pérdida de hábitat, ya que continúa vigente la práctica de algunos productores de secar esteros mediante la canalización. Esta conducta ha producido la muerte de decenas de miles de animales en los últimos años. La única herramienta de conservación para detener este proceso, es la valorización económica de los humedales en su estado actual.

Dicho en otras palabras, el Estero vale si vale lo que hay adentro, y finalmente, si vale, se conserva.

 


Quote this article on your site

To create link towards this article on your website,
copy and paste the text below in your page.




Preview :

El yacaré overo
Lunes, 19 Enero 2009

Powered by QuoteThis © 2008